Hallaron al submarino argentino ARA San Juan

Hace poco más de un año informamos en este blog sobre la desaparición del submarino de la armada de la República Argentina San Juan (ARA San Juan). En ese momento iban a bordo 44 tripulantes que incluían a 6 buzos tácticos. La prensa internacional reflejó la dimensión de la tragedia  y las distintas fases que atravesó el proceso de búsqueda.

A un año y un día de la pérdida de contacto con su base, el submarino fue detectado en el fondo de un accidente geológico en el Atlántico Sur a una profundidad estimada en algo más de 900 metros. La detección fue realizada por instrumental del barco de búsqueda y rastreo Seabed Constructor de la organización Ocean Infinity contratada por el gobierno argentino para buscar la embarcación. A bordo del Seabed iban 4 familiares de marinos de la nave perdida, que siguieron paso a paso el proceso de rastreo en el que se utilizaron minisubmarinos telecomandados para la búsqueda y detección de objetos hundidos.

La búsqueda llegaba a su fin cuando se detectó una forma alargada en un área ya explorada. Uno de los familiares que estaban a bordo expresó, luego del hallazgo, que pudieron haber pasado sin detectarlo ya que parecía una formación geológica similar a otras ya vistas.

El gobierno argentino dio a conocer la información primero a los familiares de los marinos y luego a la población en general. En tanto un grupo  de familiares sostiene que los cuerpos de los marinos deben quedar allí, en la tumba que constituye el casco de la nave, otro grupo habla de recuperarlos.

Mientras, la jueza que interviene expresa que la nave no debe ser tocada ni movida ya que constituye la prueba fundamental para saber que ha pasado y cuales son o pueden ser las causas de la tragedia.

Por otro lado algunos expertos consultados son escépticos respecto a las posibilidades de rescatar la embarcación. No es solo una cuestión de costos sino el hecho concreto que hay detalles técnicos complejos comenzando por la profundidad en que se halla y siguiendo por la deformación sufrida por la presión de esa misma profundidad. El submarino de unos 60 metros de eslora(largo de la nave) está sometido a una presión de 90 kilos por centímetro cuadrado lo que hace que cualquier intento de moverlo puede llegar a fracturarlo y con ello perder todo lo que se halla dentro de la embarcación incluyendo lo que puede quedar de los cuerpos de los marinos.

Pocos hablan del rescate, pese a la insistencia de algunos familiares. En primera instancia está el tema judicial y la intervención de peritos y expertos para saber que pasó. Luego de ello debe hacerse un estudio de prefactibilidad de rescate que se expresa que puede durar desde dos años a cuatro. Y luego, si se dan respuestas técnicas a las dificultades técnicas que se detecten viene el proceso de elaboración de un plan y el financiamiento del que se habla con una cifra de varios miles de millones de dólares. Pero aun así los obstáculos técnicos son determinantes. Además no hay mucha experiencia en rescate en esas profundidades. Por otro lado se expresa que una nave se puede visualizar a través de los submarinos de control remoto. Si hubiese un hueco grande el submarino puede penetrar y filmar dentro del casco. Pero no es ese el caso del ARA San Juan. Por lo menos hasta ahora. Se habla del empleo de técnicas y tecnologías que fueron empleadas en su momento en el Titanic. Pero el Titanic fue filmado y fotografiado pero no se habló de un reflote o rescate sensu stricto.

Lo concreto es que la justicia argentina que investiga el caso aguarda unas 65.000 fotografías tomadas en las profundidades por los submarinos comandados por el Seabed. Esas mismas fotos y también videos van a servir para, a posteriori, formular un posible plan de rescate sea del navío completo o parte de él.

En todo este contexto el dolor sigue presente y lo seguirá estando. Estén los cuerpos en el mar o en la tierra, haya habido falla técnica o falla humana la tragedia de la pérdida y del adiós estarán presentes siempre. A veces decimos un hasta luego y este se convierte en un adiós. Es terrible. Pero también creo que los marinos eligieron esta profesión por esa atracción que el mar ejerce en algunos seres humanos. Hubo un accidente y el mar los acogió. Quedó el barco como tumba que resguarda sus cuerpos y la inmensidad del Atlántico Sur como un hogar para el espíritu de los 44 tripulantes del ARA San Juan. Ojalá que la paz de ellos en este momento, sea un mensaje que llegue como consuelo a todos y cada uno de sus familiares y amigos afligidos por su ausencia.

Físicamente desde lejos, pero muy cercano espiritualmente, es mi ferviente deseo.

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