La casa de Hemingway en Ketchum fue declarada Sitio Histórico

En el pasado mes y a 54 años de la muerte de Ernest Hemingway en su casa en Ketchum, estado de Idaho, Estados Unidos de Norteamérica, esta residencia fue declarada Sitio Histórico.

La vivienda se halla en un lugar boscoso en las afueras de Ketchum y fue adquirida por Ernest Hemingway en 1959 atraído sin duda por la belleza del paisaje y las posibilidades cercanas de la caza y de la pesca.  Se trata de una construcción típica de la zona, con dos pisos y unos doscientos treinta metros cuadrados de superficie. No puedo decir cuanto pudo disfrutarla el escritor teniendo en cuenta su estado de salud. Ese fue su refugio final. La última vez que llegó allí fue tras su alta médica de la Clínica Mayo en Rochester. Antes de la visita a esa prestigiosa institución médica, que no fue nada fácil,  estuvo en España. Pero el pasaje por la Clínica no fue del todo positivo. Primero que Mary Welsh, su cuarta y última esposa no estuvo muy de acuerdo con que Ernest estuviera lejos de un control medico estricto. El alta médica según diversas fuentes “…la horrorizó…” porque ella que lo conocía lo veía muy mal síquicamente y también se daba cuenta que simulaba su real estado de salud. El estoicismo de Hemingway fue muy particular.

El segundo punto es más notorio todavía. Hemingway “sabía” que estaba mal. No era solamente el alcohol que jamás pudo controlar. Allí estaban las secuelas de los accidentes aéreos en tierras africanas y de sus accidentes en auto o domésticos. Y también lo más terrible: El efecto de los electroshock que minaron su potencia creativa. No existiendo esta, no valía la pena vivir. El “no va más” que le dice a su amigo Hotchner es significativo. “Si no puedo vivir como los animales que he cazado, prefiero no vivir”. En un hombre como el, esa frase lo dice todo. Hemingway sin la escritura prefirió no vivir. Así, diez y nueve días antes de cumplir sesenta y dos años, en esa casa ahora lugar histórico, se disparó una escopeta y puso fin a su vida.

Mary Welsh quedó a cargo de esa propiedad y mucho más. Fue la albacea del escritor y así como donó Finca Vigía en Cuba, tiempo después donó la casa en Ketchum.  Ella se fue a vivir a Nueva York en donde falleció a los 78 años, es decir en 1986 y por disposición testamentaria su cuerpo fue enterrado en Ketchum junto al de su esposo.

La esposa de Hemingway donó la casa que compartió con el escritor a una organización no gubernamental quien la conserva hasta hoy que es incluida en el Registro Nacional de Sitios Históricos de Estados Unidos de Norteamérica basándose tal decisión en que puede proporcionar un mayor conocimiento sobre el escritor dado que posee una gran cantidad de objetos personales.

Es probable, según se expresó en más de una oportunidad, que allí el escritor haya trabajado en varias de sus obras que más tarde se conocerían como “Paris era una fiesta”, “El verano peligroso” y quizás, nada más que quizás, “El jardín del edén”.  Los borradores de esas tres obras en distinto grado de desarrollo y otros textos menores fueron llevados por Mary Welsh al gran editor y amigo de Hemingway, Charles Scribner (hijo). Más tarde fueron publicadas.

La cuestión es que Hemingway, fiel a su estilo y con las limitaciones ya mencionadas, trató de trabajar. Pero el mismo reconoció la imposibilidad de seguir y dijo basta.

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