Hallaron al submarino argentino ARA San Juan

Hace poco más de un año informamos en este blog sobre la desaparición del submarino de la armada de la República Argentina San Juan (ARA San Juan). En ese momento iban a bordo 44 tripulantes que incluían a 6 buzos tácticos. La prensa internacional reflejó la dimensión de la tragedia  y las distintas fases que atravesó el proceso de búsqueda.

A un año y un día de la pérdida de contacto con su base, el submarino fue detectado en el fondo de un accidente geológico en el Atlántico Sur a una profundidad estimada en algo más de 900 metros. La detección fue realizada por instrumental del barco de búsqueda y rastreo Seabed Constructor de la organización Ocean Infinity contratada por el gobierno argentino para buscar la embarcación. A bordo del Seabed iban 4 familiares de marinos de la nave perdida, que siguieron paso a paso el proceso de rastreo en el que se utilizaron minisubmarinos telecomandados para la búsqueda y detección de objetos hundidos.

La búsqueda llegaba a su fin cuando se detectó una forma alargada en un área ya explorada. Uno de los familiares que estaban a bordo expresó, luego del hallazgo, que pudieron haber pasado sin detectarlo ya que parecía una formación geológica similar a otras ya vistas.

El gobierno argentino dio a conocer la información primero a los familiares de los marinos y luego a la población en general. En tanto un grupo  de familiares sostiene que los cuerpos de los marinos deben quedar allí, en la tumba que constituye el casco de la nave, otro grupo habla de recuperarlos.

Mientras, la jueza que interviene expresa que la nave no debe ser tocada ni movida ya que constituye la prueba fundamental para saber que ha pasado y cuales son o pueden ser las causas de la tragedia.

Por otro lado algunos expertos consultados son escépticos respecto a las posibilidades de rescatar la embarcación. No es solo una cuestión de costos sino el hecho concreto que hay detalles técnicos complejos comenzando por la profundidad en que se halla y siguiendo por la deformación sufrida por la presión de esa misma profundidad. El submarino de unos 60 metros de eslora(largo de la nave) está sometido a una presión de 90 kilos por centímetro cuadrado lo que hace que cualquier intento de moverlo puede llegar a fracturarlo y con ello perder todo lo que se halla dentro de la embarcación incluyendo lo que puede quedar de los cuerpos de los marinos.

Pocos hablan del rescate, pese a la insistencia de algunos familiares. En primera instancia está el tema judicial y la intervención de peritos y expertos para saber que pasó. Luego de ello debe hacerse un estudio de prefactibilidad de rescate que se expresa que puede durar desde dos años a cuatro. Y luego, si se dan respuestas técnicas a las dificultades técnicas que se detecten viene el proceso de elaboración de un plan y el financiamiento del que se habla con una cifra de varios miles de millones de dólares. Pero aun así los obstáculos técnicos son determinantes. Además no hay mucha experiencia en rescate en esas profundidades. Por otro lado se expresa que una nave se puede visualizar a través de los submarinos de control remoto. Si hubiese un hueco grande el submarino puede penetrar y filmar dentro del casco. Pero no es ese el caso del ARA San Juan. Por lo menos hasta ahora. Se habla del empleo de técnicas y tecnologías que fueron empleadas en su momento en el Titanic. Pero el Titanic fue filmado y fotografiado pero no se habló de un reflote o rescate sensu stricto.

Lo concreto es que la justicia argentina que investiga el caso aguarda unas 65.000 fotografías tomadas en las profundidades por los submarinos comandados por el Seabed. Esas mismas fotos y también videos van a servir para, a posteriori, formular un posible plan de rescate sea del navío completo o parte de él.

En todo este contexto el dolor sigue presente y lo seguirá estando. Estén los cuerpos en el mar o en la tierra, haya habido falla técnica o falla humana la tragedia de la pérdida y del adiós estarán presentes siempre. A veces decimos un hasta luego y este se convierte en un adiós. Es terrible. Pero también creo que los marinos eligieron esta profesión por esa atracción que el mar ejerce en algunos seres humanos. Hubo un accidente y el mar los acogió. Quedó el barco como tumba que resguarda sus cuerpos y la inmensidad del Atlántico Sur como un hogar para el espíritu de los 44 tripulantes del ARA San Juan. Ojalá que la paz de ellos en este momento, sea un mensaje que llegue como consuelo a todos y cada uno de sus familiares y amigos afligidos por su ausencia.

Físicamente desde lejos, pero muy cercano espiritualmente, es mi ferviente deseo.

–==((~))==–

Dos cuentos inéditos, un clásico en reedición especial y un libro sobre Hemingway.

Tapa del libro "Ernest Hemingway: Artifacts From a Life" por Michael Katakis

Tapa del libro “Ernest Hemingway: Artifacts From a Life” por Michael Katakis

Hace dos meses The Strand Magazine publicó uno de los cuento inéditos de Hemingway (ver nota del 6 de septiembre en este blog) que se hallan en la biblioteca Presidencial John Fitzgerald Kennedy en Boston. Solo uno de ellos se publicó hace años. Ahora se anuncia la aparición de otros dos que hacen su  irrupción en el mundo literario en compañía de un clásico de la literatura universal.

La gran noticia la dio el escritor y fotógrafo Michael Katakis que ejerce la gerencia de la propiedad literaria de Ernest Miller Hemingway (1899-1961).  Katakis sorprendió a la audiencia en una entrevista telefónica expresando que dos cuentos de los escritos por Hemingway en 1956 se publicarán incluidos en una reedición especial de “For whom the bell tolls” (Por quién doblan las campanas”) y esto será en el “verano boreal” de 2019.

Visto así, parece que la idea es publicar estos cuentos conocidos académicamente pero desconocidos para el resto de los mortales, dentro de una nueva edición o reedición especial del clásico heminguayano aparecido por primera vez en 1940 con un gran éxito de la crítica y de ventas. Recientemente una situación especial trajo este título a primera plana. El hecho es que esta novela era una de la favoritas y preferidas por el senador republicano John McCain fallecido en agosto y con el título de la misma apareció un documental de HBO sobre su vida y trayectoria de quien era también veterano de la guerra de Vietnam.

Esta edición se denominará: “For whom the bell tolls: The Hemingway Library Edition”(“Por quién doblan las campanas: Edición de la Biblioteca Hemingway”).

En el anuncio no se menciona al editor que será seguramente Simon and Shuster los tradicionales apellidos ligados al más viejo Hemingway y conocedores de primera mano del autor y su prosa. Tampoco se menciona si habrá multitraducciones simultáneas o no, o solo será una versión en el idioma original, es decir en inglés.

Cabe recordar que la novela tiene por contexto la Guerra Civil Española (1936-1939) y es un crisol de personajes y hechos que representan a personas y situaciones reales en una ficción ya memorable. Hemingway las vivió y las contó a su manera. El estuvo allí y supo de la guerra civil y todas sus miserias y todas sus tragedias.

Para cuando se publique en 2019, quizás marzo o abril, la obra tendrá 77 años y algunos meses ya que apareció por primera vez en Octubre de 1940.

La misma incluirá entonces los cuentos hasta ahora inéditos “The monument” (El monumento) e “Indian country and the white  army ” (Territorio indio y el ejército blanco). Pero también se agregará el publicado en The Strand Magazine “A room on the garden side” (Una habitación al lado del jardín) que de por si fue toda una sorpresa. No se informa si el primer cuento publicado hace años con su polémico título “Black ass at the Crossroads” (Burro negro en la encrucijada) se incluirá en esta publicación.

Tampoco se habla de publicar el quinto con reminiscencia shakespeariana titulado “The bubble reputation” (La burbuja de la fama) que por lo tanto y por ahora permanecerá inédito. Hasta el momento, no hubo explicación sobre ello.

En la nota publicada en este blog, ya citada, se habló de la época y el contexto de estos cinco cuentos que, de pronto, tomaron un protagonismo inusual cuando uno de ellos apareció  publicado en el Strand. En ese momento lo cual era justo, pareció estar en sintonía total con la Conferencia bianual que este año se celebró en julio en París.

Mientras tanto Katakis publica (a la fecha está a la venta), un libro sobre Hemingway titulado “Ernest Hemingway: Artifacts from a life” (Ernest Hemingway: Objetos de una vida), editado por Simon and Shuster, casa editorial ya mencionada. Aparece en tres formatos: Tapa dura (240 páginas), sistema de audio y libro electrónico.

Contiene unas 400 fotografías tomadas a objetos diversos, copias de fotografías, cartas y apuntes del escritor que se hallan en la valiosa y muy completa Biblioteca Presidencial John Fitzgerald Kennedy en Boston.

Adjunta a este texto se brinda una réplica de la tapa (dura) que menciona la colección ya citada de la biblioteca Kennedy, la introducción por el autor Michael Katakis, un prólogo por Patrick Hemingway hijo del escritor y un epílogo por el nieto Sean Hemingway, sobrino de Patrick.

Patrick y Sean ya trabajaron juntos o separados en textos revisados y Katakis participó de esos trabajos

Cabe destacar que Michael Katakis es un distinguido escritor y fotógrafo Miembro de la Royal Geographical Society. Nacido en Chicago, Illinois, Estados Unidos de Norteamérica en 1952, es un incansable viajero y a la vez un reportero de testimonios y vivencias.  Pocos territorios han quedado sin que él y su esposa, una destacada antropóloga (ya fallecida), hayan brindado sus experiencias recogidas en textos, fotos, videos, entrevistas y apuntes, creando un mundo dinámico y conmovedor de palabras e imágenes.

Patrick Hemingway le propuso a Katakis trabajar con algunos textos de su padre Ernest Miller Hemingway. Además, le ofreció ejercer la gerencia de la propiedad literaria del gran escritor, responsabilidad esta que Katakis aceptó. Así, ambos produjeron en 1999, centenario del nacimiento del Premio Nobel 1954, la novela inédita “True at first light” (“Al romper el alba”).

El anuncio de este volumen de Katakis salió en paralelo con lo anunciado sobre la reedición de la clásica obra de Hemingway.

–==((~))==–

HEMINGWAY: UN CUENTO INEDITO SE PUBLICA EN “THE STRAND MAGAZINE”

La tapa del Strand Magazine y el anuncio en ella del cuento inédito “A room on the garden side”.

Es un autodesafío permanente. Persiste en ello. Es su propio combate más allá de las líneas de batalla que siempre frecuentó. Es su propia pelea y vaya sino ¡Su propia guerra! Ernest Miller Hemingway aparece otra vez en las noticias. Aparece como si estuviera escribiendo ahora y le avisa a Scribner para que lo sepa.

Como lo expresé más de una vez este prolífico Hemingway póstumo se muestra liso y llano para que lean sus textos. Lo hace para con sus seguidores y con sus críticos. ¡Unos y otros no son pocos!

Por eso los titulares lo dicen, lo anuncian como ‘Un cuento inédito de Hemingway’ o ‘Un cuento desconocido de Hemingway’. Se trata de “A room on the garden side”(Una habitación al lado del jardín”). Los especialistas sabían de su existencia pero no se había publicado. El cuento está escrito en primera persona y a lápiz (¿Habrá sido un Faber n°2 con goma de borrar en el extremo?) en 15 páginas (¿Será de aquel papel fino como papel biblia?) Consta de 3000 palabras (algunas versiones hablan de 2100). Es de agosto de 1956 y se informa que le había expresado a Charles Scribner Jr, su editor y amigo que había escrito cinco. Hasta este momento sólo “Black ass at the crossroads” se había publicado. Los otros tres son “Indian country and the White army”, “The monument” y “The Bubble reputation”. Las  diferentes fuentes no hablan sobre estos últimos tres.

Kirk Curnutt es un miembro de The  Hemingway Society,  y profesor de inglés en la Troy University en Alabama. En principio, parece que fue este profesor e investigador quien rescató el relato de Hemingway e identificó el texto como original del autor. Además, escribió un epílogo a la publicación. Curnutt trabajaba con documentación archivada en la Biblioteca  Kennedy.

El manuscrito de “A room on the garden side” se hallaba en la riquísima documentación que posee el archivo sobre Hemingway en la Biblioteca John Fitzgerald Kennedy en Boston, Estados Unidos de Norteamérica. Allí  estuvo por algo más de seis décadas y ahora sale a publicación informándose también que todos los cuentos tratan de una u otra manera sobre la Segunda Guerra Mundial. Curnutt no solo legitima el texto sino que identifica los temas que frecuentaba Hemingway en sus escritos.  Se halla impactado como muchos que la noticia haya estado en la primera página del New York Times (3 de agosto de 2018- con el texto “Print It ‘After I’m dead’: A Hemingway war tale” / “Imprímelo luego que yo esté muerto”:Un relato de la guerra de Hemingway”). Curnutt explica que en este momento los investigadores se hallan involucrados en el centenario de los trabajos de Hemingway de la década del 20 y tempranamente del 30 y que por lo tanto hay probablemente más oportunidades para que nuevos textos sean publicados.

En el caso de este relato en particular aparece en escena un alter ego de “Papa”, un tal Robert  que a la vez comparte el mismo apodo: “Papa”. Apenas liberado París, el dialoga con informales de la resistencia francesa acerca de la guerra y sus afanes, los sacrificios de los soldados y carga de emotividad el relato citando a Baudelaire y su “Flores del mal”. Todo ello a la vez que lo relaciona con los cambios producidos por la guerra en el París ocupado por las tropas nazis y se pregunta hasta donde llegan esos cambios y si permanecen o no.

Hemingway ambienta el diálogo en un lugar muy conocido por él como es el hotel Ritz de París. La leyenda desmentida por la mayoría, pero consagrada como tal, permanece en el imaginario como que Hemingway “liberó al Ritz” ocupado por los nazis.

Pero hay detalles  que le dan el toque esencial a esa leyenda. En el relato aparece un personaje, Charles Ritz, hijo de los dueños del hotel que se formó en Estados Unidos y regresó a su tierra. Charles, un exquisito de la época, fue amigo de Hemingway y su relación nació con una afición en común: La pesca de altura. De esta manera ese punto en común llevó a generar una relación, según la historia, de mutuo aprecio y admiración. Y atención a esto, Charles era tan afecto a la pesca deportiva que bautizó al famoso restaurant del Hotel “L’Espadon” (pez espada) en recuerdo del pez objeto de sus afanes deportivos. ¡Cómo no se iba a llamar “Hemingway” el bar que frecuentaba el escritor, gran pescador de altura y afecto a la calidad de los Martinis que allí se facturaban (y que se siguen facturando)! Además hay que agregar a esto, que ostentaba el Premio Nóbel de Literatura, que era un hombre del arte y la estética en general y que su fama de persona-personaje trascendía fronteras. Por último, hay que recordar que en las bodegas de ese hotel se hallaron y se devolvieron al escritor dos baúles que consideraba perdidos. En esos baúles había textos, pero es otra historia. Es una historia que Hotchner, amigo y biógrafo de Hemingway cita mencionando un almuerzo con Charles Ritz en el que participó y que Ritz tenía los baúles en su oficina. Ahora bien no se trataba de cualquier equipaje. Allí estaba el llamado “The library trunk”, un baúl diseñado por Gastón Louis Vuitton en 1927 para Hemingway, un especie de baúl escritorio con espacio para una máquina de escribir y algunos pequeños cajones secretos. Como siempre, se trata de París ciudad amada por el escritor. Las coincidencias exageradas muestran que también en París y en este mismo año se desarrolló el encuentro bianual “XVIII International Hemingway Conference” organizado por The Hemingway Society y tuvo como institución huésped a “The American University of Paris. La oportunidad fue única para hablar de este acontecimiento heminguayanao.

El cuento, se podrá leer en  “The Strand Magazine” por ahora en la versión en  papel y no online. A propósito de esta revista, dos palabras sobre este tema.

En primer término hay que decir que según las fuentes consultadas la autorización para la publicación del cuento surge de la Fundación Hemingway a cuyo cargo está el manejo del archivo que es donde se hallaba el original del texto.

Lo segundo es la elección del medio de publicación. Esta elección no es arbitraria y le hubiera gustado al mismo Hemingway.  The Strand magazine, es una antigua y prestigiosa revista británica fundada en 1891 que llegó a publicarse hasta 1950. Medió una interrupción de 48 años para que The Strand volviera a aparecer y mantuviera el estilo de contenidos que lo caracterizó. Así, reapareció en 1998. Pero esto no es todo. La revista se caracterizó por publicar cuentos relatos de ficción de algunos autores como Conan Doyle y su Sherlock Holmes y también de HG Wells, Agatha Christie, E. Nesbit, R.Kipling, George Simenon, E. Wallace y sigue una larga secuencia de nombres ya famosos. También en ella se publica un texto de Winston Churchill. Reconocida también por sus crucigramas, la revista reapareció en 1998 y continuó el estilo de los relatos de ficción y así escribieron en ella, entre otros, Mortirmer, Bradbury, Rendell y sigue la lista de talentos literarios más cercanos a esta época. La foto de la tapa que se adjunta agrega, a esa larga lista de talentos, el nombre de Hemingway. Según la información disponible,  la publicación fue un trato o convenio en el que participaron la Fundación Hemingway, Scribner y The Strand Magazine.

Andrew Gulli, editor jefe del Strand desde hace 18 años escribió en el editorial sobre el cuento de Hemingway pero además destacó el significado de incluir una “joya” como Hemingway en la lista de notables que publica la revista. No hay que olvidar que el Strand vivió situaciones similares hace no muchos años. Solo como referencia hay que mencionar la publicación de textos inéditos de autores como Mark Twain, Scott Fitzgerald,  Steinbeck, Heller, Tennessee Williams, Connelly, Stine , Dashiell Hammett y Raymond Chandler. Es decir todo un lujo literario con este abanico de estilos y épocas de las letras universales.

Por último, mucho puede decirse de lo que se ha publicado en estos días.  El extremo es la confesión a Scribner, aquel gran y sabio amigo a quien junto a Perkins, Hemingway dedicara “El viejo y el mar”. Hablando de los textos de estos cuentos, un tanto duros según el escritor, este agrega – como un extraño hálito de su propio futuro: “…siempre puedes publicarlos después de mi muerte.” Esto escrito en el 56, ¿Qué y cuanto quería decir? ¿Cuánto quería anunciar o anticipar o advertir? ¿Cuánto mal, enfermo se entiende, ya se sentía?

Hablamos de agosto de 1956. Hemingway regresa a Finca Vigía y sigue trabajando. Luego en 1959 vuelve a Europa. Va a cumplir y a festejar sus 60 años. Pero ya el deterioro es demasiado visible y casi podría decirse, profundo.

Por ahí se habla de la guerra como si fuera su musa. La guerra fue una fuente inacabable de información y de historias para casi todos sus escritos. Quizá su musa, por lo menos en estos momentos, fue otra. Hay una carta, justamente de 1956, en la que ella le dice que ya no se verán más. Es posible, solo posible, que no solo los accidentes de aviación y el permanente descuido de su salud física hayan iniciado su declinación. Dentro de esta especulación vale pensar, siempre como hipótesis, que esta tan mentada declinación, tan anunciada, se haya disparado antes cuando la vida, simplemente la vida cotidiana, le mostró las pocas cartas que habían quedado, de un mazo que se agotaba y comenzó a advertirle que ya no tenía más para jugar.

Este homo literario siguió escribiendo y lo hizo como un desafío. Prueba de ello es la cantidad de publicaciones póstumas, escritos varios, cartas que se hallan en distintos lugares. Cuando digo distintos lugares puedo mencionar a Boston, Finca Vigía, Key West, Bimini, Madrid, París, Pamplona, Venecia. ¿Puede faltar alguno? Es posible. ¿Kenia, por ejemplo?

Si hubo una virtud es que Hemingway nunca dejó de escribir porque era la medida de su vida. Era la vara, metro patrón, de lo que iba y de lo que no iba. Cuando observó que el metro patrón ya no le servía puso fin a su vida. El cuento que ahora se publica, uno de cinco, fue escrito en 1956, 5 años antes de su muerte y algo le dijo a Scribner sobre ella. No obstante, siguió escribiendo. Aún sin publicar, siguió en acción. “El hombre no está hecho para la derrota” dijo por allí. Y es cierto. Hay que combatir, hay que seguir hasta el momento postrero. Esa es la lección. No hay que olvidarla. Sigue vigente.

–==((~))==–

HEMINGWAY: ESPAÑA, ITALIA Y CUBA LO EVOCAN AL UNISONO

En febrero de 2016  escribí en este blog acerca del proyecto del director de cine Martin Campbell de filmar una versión de ”A través del río y entre los árboles” obra de Ernest Miller Hemingway. El actor principal ya estaba designado. Es Pierce Brosnan, ex 007 entre otras virtudes. La actriz, en el papel de Renata no había sido elegida. Después se supo que sería María Valverde. Ella será la encargada de mostrarnos a Renata de la que más adelante algo diremos.

Hoy dos años después, la prensa destaca a comienzos de este año 2018, la búsqueda de escenarios para la película, en la provincia de Navarra, España, donde se pretende recrear una batalla de la Segunda Gran Guerra. La filmación como tal comenzará en las primeras semanas  de Junio según ya se anunció oficialmente.

Como ya se dijera, la novela publicada en 1950 trata del idilio entre  el  ya maduro Coronel Richard Cantwell y la juvenil Renata, una noble veneciana de diecinueve años. El está condenado a morir por una enfermedad terminal en un plazo que aparece como muy corto. Entonces trata de vivir estos últimos momentos gozando la plenitud de un amor, dadas las circunstancias, casi imposible. Ambos son conscientes de ello. Renata busca atenuar de cualquier manera el sufrimiento de este hombre. Todo lo demás es el marco referencial de una Venecia fría, invernal, pero con el calor que esta ciudad puede transmitir a dos personas unidas por mucho más que la tragedia en si misma.

Mientras tanto y sin salir de Navarra, en Pamplona, su Capital para ser más preciso, Javier Muñoz, ese joven y emprendedor periodista junto a un excelente equipo presentarán “Hemingway Traveler” una revista, anuario si se quiere, por la cual “queremos presentar a través de las vivencias de Don Ernesto un territorio único en Europa conformado por Navarra, Euskadi, La Rioja e Iparralde. Aquí se hizo un escritor de renombre internacional (con The Sun Also Rises) y acabó su último reportaje (The Dangerous Summer), luego llevado a libro” (sic).

La información se amplía al decir que  “La revista tiene una tirada de 10.000 ejemplares, es bilingüe castellano-inglés con profundos guiños al euskera, la lengua propia de estos territorios. Es gratuita y se va a poder encontrar en oficinas de turismo, hoteles de los territorios, puntos de información y las administraciones la van a ofrecer como regalo institucional. Tiene 128 páginas”. Para más datos será presentada en Pamplona previo a los Sanfermines 2018. Toda una convocatoria para el espíritu heminguayano allí latente.

Un rápido viaje hacia Italia y allí hay noticias relacionadas con Renata, en la vida real Adriana Ivancich, de aspectos importantes de su vida y la de Hemingway.

Pues bien hace ya tiempo se venía anunciando “sotto voce” el libro del periodista y escritor italiano Andrea di Robilant que ahora toma estado público. Se trata del último volumen del autor con el sugestivo título en inglés “Autumn in Venice: Ernest Hemingway and his Last Muse”(Otoño en Venecia:Ernest Hemingway y su ultima musa”). Para el lector advertido la musa no puede ser otra que Adriana Ivancich. Visto esto Hemingway e Ivancich se encuentran ahora mismo en la ficción de una película que se filma en parte en Navarra y simultáneamente en un libro de investigación que desnuda según parece, correspondencia entre ambos. No está mal.

Ya el periodismo se apoderó de la noticia. Entre las notas seleccioné la de Infobae de José Batalla del sábado 26 de mayo de este año titulada “El otro Hemingway: del llanto por su gato al amor prohibido con una joven 30 años menor”. Allí hay una síntesis del tema que seguramente los investigadores podrán apoyar o desestimar.

Pero la cuestión no es nueva. Y es posible que nadie pueda tener una última palabra sobre la relación bella y provocativa del escritor ya adulto y la juvenil dama. Hay muchos casos en la historia con igual conclusión.

Por lo que se sabe del libro y hago constar que todavía no lo tengo, habla sobretodo acerca de una carta de despedida de Adriana que data de 1956. Ella tenía 26 años y Hemingway 57. Es el Hemingway que seguirá trabajando, pero ya sin su musa y con complicaciones de salud.

Nunca encontré un informe de como reaccionó ella en julio de 1961. 22 años después también diría adiós de una manera violenta. Por ahí leí que en su vida hubo alcohol, tristeza y depresión. Es posible que, y es solo especulación personal, que ninguno de los dos se haya olvidado por completo del otro. Fueron muy importante uno para el otro. Quizás demasiado y a eso parece por momentos que lo ignoramos, pero a ambos les significó un duelo. Muy diferente para cada uno, pero algo pasó.

Hay más de mi parte, solo de mi parte. También se deja pasar que Adriana tenia preparación para alternar con un gran escritor como Hemingway. Ella provenía de un tradicional colegio y con amplias relaciones sociales y culturales. Ella tenía una  excelente base de cultura porque venía de Venecia, en donde se ufanaban de los conocimientos de historia del arte y tenían a mano arte por doquier. A su vez y pocos lo dicen, ella había estudiado arte (unos meses, no se cuantos), en París y conocía lo que era la vida de un artista porque los tenía por historia y en el presente en Venecia y luego en París. Ella sabía diseño y escribió poesía. Podía pintar, ilustrar y escribir. Hemingway captó a esta mujer con una mirada diferente a las demás. Esta joven no era periodista.  Ella tenía un fondo de artista capaz de atraer a un grande de la escritura con sus sueños y con sus capacidades y lo demostró con las tapas de los últimos dos libros de Hemingway en vida. Agrade o no, esta es Adriana Ivancich. También es factible que no sea “la última musa”. ¿Quiénes fueron las otras? ¿Las hubo? ¿Las necesitó Hemingway? En sentido estricto y crítico, es posible repito, solo posible, que Adriana haya sido la única. Por diversos motivos. Es posible, también, que el precio para ambos haya sido caro.

Espero leer el nuevo libro que le sigue a varios en años recientes y con la misma problemática, artículos de especialistas. El archivo de Venecia, así como el de Finca Vigía o los de Estados Unidos son ricos en material histórico y fuera de ellos ¿Se hallará algo más?

Me voy a Cuba donde me aguarda la Marina Hemingway. En tiempo simultáneo con la película y con la revista ambos de Navarra y con el libro de Italia me encuentro aquí con el Torneo Internacional Ernest Hemingway versión nº 68 de Pesca de la Aguja que contó con la participación de 10 países y 23 embarcaciones. Lo ganó por segunda vez el barco norteamericano “Mala Chica” con 11 capturas y 1200 puntos. Ya se anunció la edición 69 para el año que viene, pero antes en Septiembre la competencia del Castero Azul.

Por si fuera poco y este es un tema para la sección “El hombre y el mar” pero lo adelanto aquí porque fue a continuación del torneo de pesca, tres remeros norteamericanos llevaron el lunes 28 de mayo un mensaje de paz entre la Marina Hemingway en Cuba y el Club Náutico en Key West, Estados Unidos.

Andy Cochrane, Waytt Roscoe y Luke Walker en un kayak de 5 metros de eslora (largo total) tuvieron como desafío una travesía de 113 millas marinas (unos 209 kilómetros) y la exposición a los fuertes vientos y a las corrientes marinas del Golfo famosas también por los escritos de Hemingway. El reto fue calificado de “endemoniado” por algunos especialistas conocedores de la zona. Los atletas quisieron a la vez probar su resistencia más allá que estuvieron acompañados por un catamarán como guía en toda la travesía.

Mientras imagino beber un Rioja en Pamplona, un Bellini en el Harry’s de Venecia y un Daiquiri en el Floridita de la Habana, pienso que Don Ernesto como le dicen allí por Navarra, tiene mucho para decir todavía porque hay mucha gente que lo aprecia de veras y lo evoca a cada rato con diversas expresiones.

–==((~))==–

Detalles sobre la edición en español de “In our time” de Ernest Hemingway.

Encontré la nota a posteriori de haber publicado, el mes pasado “Hemingway y un acontecimiento editorial: la traducción al español de “in our time”.  Confieso que, sobre el tema, aguardé una información desde febrero de este año. Hallé el texto en forma completa e ilustrado con fotos en INFOBAE el 6 de mayo con el título “El rescate de un Hemingway inédito: la gran tarea de  Ricardo Piglia antes de morir”.  Luego de este copete, la nota central por Daniela Portas titulada “Ricardo Piglia y Ernest Hemingway: una relación mágica”.

La autora, que es editora en Penguin Random House, la editorial de “En nuestro tiempo”, relata los sucesos y entretelones que usualmente se denominan “la cocina”, tal cual se designa en el copete que precede la nota. No siempre, hay que aclarar, se menciona  o se conoce al “chef”.

El contexto de la nota es emotivo y con sabor a bitácora personal. Se manifiesta frente al trabajo de un Piglia ya enfermo que, aún así, se desafía a si mismo expresando: “El primer libro de Hemingway nunca se publicó en español; si lo publican, yo escribo el prólogo”.  La editora recogió el guante. El libro se publicó con excelente prólogo de Piglia. El escritor no lo pudo ver. La muerte se interpuso en sus tareas.

El legado es mágico para emplear un término que aparece en esa nota. Lo es a partir de un conjunto de sucesos que se relatan y que, incluso visto desde “afuera” como lector simple y llano, hay una aquiescencia a medida que se avanza o se relee el texto.

¡Qué hubiera dicho “El Viejo”, frente a esta publicación, frente a este prólogo¡ ¡Qué fuerte abrazo une en estas circunstancias a estos dos grandes escritores!

–==((~))==–

HEMINGWAY Y UN ACONTECIMIENTO EDITORIAL: LA TRADUCCION AL ESPAÑOL DE “IN OUR TIME”.

La tapa del libro y a un costado la faja ilustrada.
La tapa del libro y a un costado la faja ilustrada.

Ernest Miller Hemingway (Estados Unidos de Norteamérica (1899-1961) se hallaba en 1926 en París. Para entonces la meca, el lugar necesario y a veces posible en el mundo del arte y en la búsqueda de la fama y a veces la fortuna. Cierta dosis de color teñía la vida de aventura. Una bohemia sin par. Aislarse en un café y escribir. ¿Cuantos cafés tiene París que perfectamente son un resumen de la historia del arte cuando no de la política? Pues bien, así por ejemplo “Les deux magots”. Si se bebe un café allí, se podrá observar la foto de un Hemingway joven sentado en ese lugar. ¿Hace frío en París? Sin duda. Un chocolate caliente en el Café de Flore puede ayudar o una comida con muchas calorías en la imperdible Brasserie Lipp. En todos ellos un joven norteamericano con pretensiones de escribir era visitante frecuente. Muchos años después, Daniel Salzano (escritor, poeta y periodista argentino 1941-2014) resumiría esta cuestión en una frase: “Los cafés se hicieron para escribir”.

El entonces joven escritor había reunido algunos cuentos suyos y peleaba, como solía hacerlo sobre un cuadrilátero, contra la indiferencia de todos los editores a quienes enviaba sus manuscritos. Ya había visitado España y los Sanfermines de Pamplona lo tuvieron para siempre como un devoto admirador. En París se codeaba con grandes escritores, pintores y músicos. Todavía no lo definían pero lo percibían como un par que movilizaría el estamento literario.

Ninguno de lo grandes que lo conocieron se equivocó. Empezó a publicar y lo siguió haciendo. Para resumir sus actividades más allá de su trabajo en The Transatlantic Review (también aparece en minúscula), fundada por Ford Madox Ford en 1924, se puede decir que entre 1926 y 1930 aparecieron cuentos bajo el nombre de “in our time” con minúscula y “In our time” con mayúscula, la primera como búsqueda del editor de algo llamativo. Se reunieron los textos y fueron publicados. Muchos que los leyeron dijeron que allí había talento, recursos lingüísticos y destellos de creatividad literaria. Es posible que no todos los adjetivos aparecieran juntos pero ese joven entre los 27 y los 30 años mostró las garras y no las volvió a guardar por mucho tiempo. El pretendido escribidor para muchos, ya era todo un escritor y de ahí en más Ernest Hemingway no se detendrá en su vida de persona-personaje. Su persistencia, su disciplina espartana, rendirán frutos. Allí, con esos cuentos, comenzó a pergeñar toda una corriente literaria, un estilo de escritura.

Es cierto, en buena medida, que Ezra Pound, cuatro años mayor que él y tan brillante como él le sugirió en el mismo 1926… “Ahora Ernest escribe una novela antes que otro volumen de cuentos”. Pound fue un consejero lúcido para un Hemingway naciente. Ambos, junto a otros como Scott Fitzgerald, constituirían por capricho circunstancial del genio de Stein, la “generación perdida”, un mote que los marcó desde ese París deslumbrante de la pos primera guerra mundial hasta la actualidad.

“In our time” sirvió para mostrar como escribía Hemingway. La pregunta es ¿Porqué escribía así? Quizás no haya una interpretación integral, única y taxativa.

Pero no se pueden olvidar algunos detalles. Su primer maestro (quizás el único directo) fue el manual de estilo del Toronto Star. Recuerdo haber leído algo como un consejo al periodista que decía: 1. Describa el hecho con pocas palabras y sin adjetivos.2. Agregue las fuentes y las declaraciones fundamentales. Sea breve. 3. Hecho esto, ¡Cállese!. Quizás el Toronto Star no dijese todo esto pero los manuales de estilo giraban por allí. Aunque las notas de Hemingway fuesen diferentes y hasta con cierta carga de dramatismo, aprendió a escribir haciendo telegramas con las noticias, con los hechos, con las circunstancias. A la vez no olvidó sus vivencias personales. Fuesen cuales fuesen estas. Más tarde, a estas vivencias las empleó, las reinventó, les dio un toque de innovación y las convirtió en otros textos.

Otro detalle es que fue un lector voraz. Ni bien llegado a París, Sylvia Beach, esa joven que se atrevió a publicar el Ulises de Joyce, de quien era muy amiga, confesó que le prestaba a Hemingway “montañas de libros de diversos autores de diversos orígenes”. Hemingway era un devoto asistente a “Shakespeare and Co.” en la calle l’Odeon (actualmente en la calle la Bucherie) la librería fundada con ese nombre por Beach y frecuentada por artistas de los más diversos niveles. Por lo tanto ninguna literatura le fue extraña a este escritor que siempre estuvo rodeado por libros que disfrutaba permanentemente. Se agrega además el detalle que tampoco le era extraño el mundo de la música y de la pintura. De esto último Miró y Picasso podrían atestiguarlo.

Son solo un par de detalles. Y vuelven las preguntas. ¿Por qué Hemingway escribía así? ¿Qué quería demostrar? O mas bien ¿Qué quería mostrar? Quizás el mismo Hemingway no tenía la respuesta única o si la tenía no la confesó integralmente. Hay que reunir todos sus pensamientos, frases sueltas y entrevistas. El resto lo diseñaron sus exégetas. Y esto es muy importante. Los tuvo, para bien y para mal, durante su vida y tras su muerte. Pero muchos rescataron ideas, formas, conceptos, criterios y no pocas hipótesis.

Ahora bien tras todo esto que se ha dicho y a 92 años de publicado “in our time”, generaciones de escritores han hablado del “estilo Hemingway y sus cuentos”. Hoy, Abril de 2018 aparece para gratificar a todos los seguidores, la traducción al español de Rolando Costa Picazzo, severa y bien lograda, de ese volumen bajo el nombre con el que siempre se lo conoció como “En nuestro tiempo” de Ernest Hemingway. Prologa estos textos de forma analítica y amena Ricardo Piglia (Escritor, periodista, ensayista argentino, 1941-2017). Lumen de Penguin Random House Grupo Editorial S.A. de Buenos Aires, con muy buen diseño de tapa y una faja con la foto del escritor y una leyenda sobre esta edición propone la relectura de estos cuentos del Nóbel 1954 y sus “viñetas” como les llama Piglia o “miniaturas” como les llamó Baker. Aparecen como “capítulos” que siguiendo el estilo no figuran en el índice. Hay 16 cuentos y otros tantos “capítulos” que los preceden.

Antes de seguir con esta versión hay que aclarar que los cuentos que allí aparecen como en el volumen original, los lectores hispanohablantes del “Viejo” los leyeron en la versión que Sudamericana bajo el sello Lumen con acuerdo de Random House Mondadori S.A. de Barcelona publicó en 2007. En esa versión también aparecen las “miniaturas” como “capítulos”, pero está basada en la publicación de 1938 de Hemingway que ya tenía como editor a Scribner’s y apareció como “The fifth column and the first forty-nine stories” (La quinta columna y las primeros cuarenta y nueve historias).

La edición que ahora aparece de “En nuestro tiempo” rescata la unidad de los textos y las “viñetas” y completa la obra traducida al español del escritor norteamericano. De hecho es un libro para investigadores, lectores e incluso para coleccionistas de obras completas. A título informativo hay que recordar que traducidos al español hay relatos  por ejemplo, publicados en 1948, 1956, 1960 o por caso Caralt en Barcelona 1957 o Plaza y Janés en 1960. Un estudio de las publicaciones y apariciones y versiones de los cuentos supera  este espacio y queda como terreno y material para los investigadores. Aquí basta decir que esta edición contiene la idea de las ediciones de 1924 de “in our time” editada por William Bird en París, que solo tenía las “viñetas “que luego aparecen como textos intercalados en las ediciones de “In our time” en 1925 y 1930 editadas por Boni and Liveright en Nuev York.

Que dice Piglia en el Prólogo. Comienzo por el final porque allí se halla una atractiva anécdota del autor a la que en este escrito le confiere el carácter de “confidencia”. Así es, Piglia se encuentra con “In our time” o “In our time” lo encuentra a él, en una mesa de saldos en una librería de viejo, como se solía decir, en 1959. La librería se hallaba en la terminal de ómnibus de Mar del Plata. Cuando regresa a su casa comienza a leerlo y ya no lo puede abandonar. No voy a transcribir el resto pues el lector lo debe disfrutar directamente de la mano de este escritor que en ese momento tenía 18 años. También expone Piglia la influencia de Hemingway en su propia escritura.

Que expresa el prologuista del llamado, “estilo Hemingway”. Sucintamente: “El uso de repeticiones, reiteraciones -ya de palabras, asonancias o consonancias y yuxtaposiciones- unido al uso de la elipsis, define el estilo inconfundible de Hemingway y refuerza la presencia de una voz narrativa áspera  que constituye el marco para la resonancia emocional”. Y afirma que “…Hemingway sustituye la lógica de la acción con la presencia de un narrador que no quiere decirse a si mismo lo que ya sabe”.  Entonces aparece aquella llamada “teoría del iceberg”. ¿Cómo? Piglia dice: “En el texto suprimido con buen criterio por Hemingway vemos con claridad lo que se enuncia en la teoría del iceberg, lo que se suprime ya está narrado y el escritor sabe lo que luego se elide”. Y continúa: “…Esta forma de la elipsis le da a los cuentos una potencia extrema. Lo notable en el texto suprimido es que Hemingway postula una teoría de lo imaginario como base del relato, en oposición a la versión de la experiencia vivida que es el cliché más extendido sobre Hemingway, que primero se vive y luego se escribe”. Hasta aquí Piglia. Hay mucho más en su prólogo indispensable para el lector que se inicia en este tipo de literatura a la que podemos llamar “diferente”. ¿Por qué?  Este tema de “lo que se oculta u omite” Vargas Llosa (Nóbel de Literatura 2010), dice: “Llamemos a este procedimiento ‘el dato escondido’ y digamos rápidamente que, aunque Hemingway le dio un uso personal y múltiple (algunas veces magistral), estuvo lejos de inventarlo, pues es  una técnica vieja como la novela”.

Hay que apuntar que todo esto no supone un Hemingway reactivo contra un Joyce por ejemplo. Por el contrario el joven escritor respeta profundamente al  autor del Ulises, pero no quiere imitarlo, no quiere seguir los pasos de la literatura clásica. Carlos Baker, un referente indiscutible de Hemingway, tanto de su vida y su obra así como de su estilo expresa: “Por esa época de 1925, el muy competitivo Hemingway sintió claramente que el era por temperamento un creador antes que un imitador. Se había enseñado a si mismo a escribir escribiendo.” Y atención a esto que Baker observa: “Como corresponsal de periódicos en capitales europeas tanto como imaginativo escritor serio en la intimidad de diversos departamentos y pequeños estudios, se había adiestrado para observar en forma cuidadosa y expresar claramente una esmerada selección de lo que veía, oía y sentía”.

Utilizando un lenguaje cotidiano con frases cortas, Hemingway busca denodadamente acercarse a la excelencia en la expresión atribuida a Flaubert “le mot juste”. Esa palabra justa, la expresión en que ella era aplicada, se transformó en una obsesión. No había términos rebuscados. Había vocablos precisos empleando el lenguaje coloquial.

Casi con tono de humor sino fueran geniales, anécdotas de escritores hacen decir que  Faulkner (Nóbel de Literatura 1949), otro gigante literario, se expresara así de Hemingway: “Jamás ha utilizado una sola palabra que pudiese mandar al lector en busca de un diccionario”.  Claro, la réplica de Hemingway a esto parece haber sido: “Pobre Faulkner. ¿De veras cree que las grandes emociones surgen de las grandes palabras?”. Es impensable interceder ante ambos que signaron la literatura universal con sus escritos. Pero García Márquez (Nóbel de Literatura 1982), otro grande de la literatura en este caso latinoamericana, hablando de los escritores citados apunta: “… Tal vez por eso Faulkner es un escritor que tuvo mucho que ver con mi alma, pero Hemingway es el que más ha tenido que ver con mi oficio”.

Hasta aquí, algunos apuntes sobre “el estilo Hemingway” y el valor de la aparición de la traducción de “In our time”. Es una invitación a leer y a releer. Lo es tanto para aquellos que conocieron el Hemingway de los cuentos y para aquellos que lo descubren como Piglia que en sus 18 jóvenes años halló estos textos. El Prólogo impone ser leído pues se halla un Piglia fresco que vibra con sus palabras. Esto es solo una impresión personal mía en la que, sin duda, prima el afecto. Piglia ya no está entre nosotros pero sus palabras, sus textos, su estilo están vigentes y lo seguirán estando mientras nosotros como lectores nos encontremos “…tirado en un sillón de lona, con las piernas apoyadas en una silla…” eso si… con la luz que elijamos.

–==((~))==–

Submarino Argentino desaparecido en el Atlántico Sur con 44 marinos a bordo.

He aguardado hasta último momento para que esta nota para la sección “El hombre y el mar” estuviera coloreada por la alegría y por el reencuentro de 44 marinos con sus familias, con sus amigos, con su tierra. Pero lamentablemente no es así.

El 15 de noviembre del año en curso se recibió la última comunicación del submarino de la Armada de la República Argentina San Juan (ARA San Juan) y ha trascurrido más de un mes sin noticias de hallazgo de la embarcación y de las vidas humanas que lo tripulaban.

El ARA San Juan (S-42) es un submarino tipo TR-1700 de fabricación alemana, que desde 1985 sirve en la Armada Argentina. Emplea propulsión diésel-eléctrica convencional con sistema snorkel. Esta concebido para ataques contra fuerzas de superficie, submarinos, tráfico mercante y operaciones de minado.

Como un dato anexo y curioso, existe una norma interna de la Armada Argentina que expresa que los submarinos lleven el nombre de una provincia que comience con la letra “S”. En el caso del ARA San Juan es la cuarta embarcación que lleva este nombre en la Armada Argentina, en homenaje a la provincia homónima. En tal sentido lo precedieron el destructor San Juan en 1911, el buque hidrográfico San Juan en 1929 y el torpedero San Juan en 1937.

Se ubica el 15 de noviembre de este año como la fecha de desaparición en el Mar Argentino con 44 personas a bordo, 43 hombres y una mujer. La Armada Argentina perdió contacto con el submarino cuando se trasladaba desde Ushuaia hacia Mar Del Plata, a la altura del golfo San Jorge y posiblemente se especula, que la causa de su naufragio haya sido una explosión.

En un hecho excepcional, dieciocho países colaboraron en la operación de búsqueda y rescate (SAR). La prensa nacional(argentina) y la internacional informaron suficientemente sobre este hecho. Pero más allá de no haber podido ubicar al submarino, incluso con medios sofisticados como los norteamericanos o los rusos o los británicos, está el el hecho doloroso de la pérdida de vidas humanas. 43 hombre y una mujer de la Armada Argentina dieron su vida por su vocación marítima. En el caso de la mujer, Teniente de Navío Eliana María Krawczyk es la primera oficial submarinística de Argentina y primera de Sudamérica.

La tripulación del ARA San Juan la constituían un total de 44 personas de las cuales 38 era tripulantes y 6 buzos tácticos todos pertenecientes a la Armada Argentina.

Para cerrar esta breve nota, cabe recordar a todos y cada uno de los tripulantes del ARA San Juan.

• Capitán de fragata Pedro Martín Fernández
• Capitán de corbeta Jorge Ignacio Bergallo
• Teniente de navío Fernando Vicente Villarreal
• Teniente de navío Fernando Ariel Mendoza
• Teniente de navío Diego Manuel Wagner
• Teniente de navío Eliana María Krawczyk
• Teniente de navío Víctor Andrés Maroli
• Teniente de fragata Adrián Zunda Meoqui
• Teniente de fragata Renzo David Martín Silva
• Teniente de corbeta Jorge Luis Mealla
• Teniente de corbeta Alejandro Damián Tagliapetra
• Suboficial principal Javier Alejandro Gallardo
• Suboficial primero Alberto Cipriano Sánchez
• Suboficial primero Walter Germán Real
• Suboficial primero Hernán Ramón Rodríguez
• Suboficial primero Víctor Hugo Coronel
• Suboficial segundo Cayetano Hipólito Vargas
• Suboficial segundo Roberto Daniel Medina
• Suboficial segundo Celso Oscar Vallejos
• Suboficial segundo Hugo Arnaldo Herrera
• Suboficial segundo Víctor Marcelo Enríquez
• Suboficial segundo Ricardo Gabriel Alfaro Rodríguez
• Suboficial segundo Daniel Adrián Fernández
• Suboficial segundo Luis Marcelo Leiva
• Cabo principal Jorge Ariel Monzón
• Cabo principal Jorge Eduardo Valdez
• Cabo principal Cristian David Ibáñez
• Cabo principal Mario Armando Toconas
• Cabo principal Franco Javier Espinoza
• Cabo principal Jorge Isabelino Ortiz
• Cabo principal Hugo Dante Cesar Aramayo
• Cabo principal Luis Esteban García
• Cabo principal Sergio Antonio Cuellar
• Cabo principal Fernando Gabriel Santilli
• Cabo principal Alberto Ramiro Arjona
• Cabo principal Enrique Damián Castillo
• Cabo principal Luis Carlos Nolasco
• Cabo principal David Alonso Melián
• Cabo principal Germán Oscar Suárez
• Cabo principal Daniel Alejandro Polo
• Cabo principal Leandro Fabián Cisneros
• Cabo principal Luis Alberto Niz
• Cabo principal Federico Alejandro Alcaraz Coria
• Cabo segundo Aníbal Tolaba

A horas solamente de festejar la Navidad del año 2017 es posible pedir que cada argentino junto a su familia o a solas,en esa noche de Navidad, haga un minuto de silencio y reflexión en homenaje a los 44 marinos cuya tumba la constituye el casco del barco para el que se prepararon y en el que navegaban, ahora sumergidos, quizás para siempre, en las aguas del Mar Argentino, en el Atlántico Sur. Aunque sólo sea una oración solitaria ella es a la vez solidaria e importante para que los acompañe a ellos y a sus familiares en ese mismo momento en que todos festejan la tradicional fiesta antes del año nuevo.

–==(())==–

Nueva Visita de Hemingway a Pamplona: Javier Muñoz informa en directo sobre el tema.

Se podría dar forma a esta nota a partir de la información que ya circula desde hace varios días y que el mundo absorbe con delicia. Porque se trata de un nuevo regreso de Hemingway a su amada Pamplona y por extensión a su amada España.

Pero me resulta más familiar no lo niego, pero también mas objetivo y periodístico brindar al lector una copia del correo electrónico recibido el 25 de noviembre pasado y que lo envía el escritor y periodista Javier Muñoz directamente de Pamplona.

Recordemos que el pamplonés Muñoz es autor del multipremiado libro titulado “Comer con Hemingway” un volumen trilingüe que comentamos in extenso en este sitio .
De paso Muñoz ha prometido fotos de la inauguración del evento que está comenzando ahora mismo. He aquí el texto y un sitio de referencia más el adelanto de algunas fotos.

–==(())==–

Buenos días, Oscar

 Soy Javier Muñoz, qué tal estás?

Este año vuelvo a coordinar junto con el escritor Edorta Jimenez el ciclo ‘Recuperando a Hemingway-Hemingway Bidaide’, que el Ayuntamiento de Pamplona vuelve a organizar esta año con el objetivo de recuperar al Ernest Hemingway más desconocido, el relacionado directamente con la cultura, el que construyó en la década de los años 1920-1930 un puente cultural directo entre París y Pamplona por el que viajaron las principales personalidades artísticas de la época.

El ciclo se desarrolla entre el 1 y el 10 de diciembre en Pamplona y cuenta con diversas actividades, todas ellas con entrada libre y gratuitas: una exposición en la plaza del Castillo al aire libre; un ciclo de conferencias, donde destaca la presencia del escritor y periodista Juan José Millás; y la proyección de la película ‘La Casa de Emak Bakia’, del director pamplonés Oskar Alegria.

Te adjunto una nota de prensa y un enlace para que te podáis descargar imágenes y el programa:

Panelexpo2 Panelexpo1 Pamplona1925 CuardernoWaldoPeircepagina3 2 1hemingway2017-1

El ciclo ‘Recuperando a Hemingway-Hemingway Bidaide’ se engloba en el proyecto ‘Destino Hemingway-Hemingway Bidaide’, que se configura por el espacio formado por Euskadi, La Rioja, Navarra e Iparralde; es el territorio del que se enamoró Ernest Hemingway en el año 1923 y al que regresó durante toda su vida.

Precisamente, esta segunda edición del ciclo ‘Recuperando a Hemingway-Hemingway Bidaide’ pretende mostrar el poso cultural de un Premio Nobel y Pulitzer, un hombre de su tiempo, como fue Hemingway.  La exposición muestra la relación que tuvieron Pamplona y Hemingway con artistas como el propio Man Ray; los pintores Waldo Peirce, Pablo Picasso, Joan Miró, Ignacio Zuloaga, Luis Quintanilla y Leopold Seyftter; la actriz Jósephine Baker; el músico Cole Porter; las escritoras Gertrude Stein, Alice B. Toklas y Dorothy Parker; la editora Sylvia Beach; y los escritores Scott Fitzgerald, John Dos Passos, Robert McAlmon, Bill Bird, George O’Neil, Chink Dorman-Smith, Harry Crosby, Harold Loeb, Bill Smith o Donald Stewart. Y es que Pamplona se convirtió en aquellos años en el lugar de obligada visita para la vanguardia cultural europea.

Un saludo

Buen fin de semana.

–==(())==–

Hallazgo: Hemingway escribió su Primer cuento a los 10 años

Ningún biógrafo pudo aventurar que Ernest Miller Hemingway pudiese haberse asomado a su mito, a su leyenda o a su destino cuando solo tenía 10 años. Pero siempre hay imprevistos con respecto a la vida de estas personas excepcionales. Por eso un hallazgo de hace  varios meses parece confirmarlo.

Primero lo leí como una noticia, luego recurrí a fuentes confiables, pues no quería escribir sobre ello hasta una confirmación más o menos certera sobre el origen de lo hallado.

He aquí una reseña de lo que pasó en Key West, Estados Unidos, lugar que fue residencia de Ernest Hemingway y su segunda esposa Pauline Pfeiffer:

-1- Muerto Hemingway en julio de 1961, Mary Welsh su cuarta esposa se dedicó a reunir todo material que hubiese pertenecido al escritor. Parece que en el invierno de 1962, es decir un año y meses de la desaparición física del escritor, viajó a Key West para visitar a la familia Bruce. Toby bruce fue antiguo colaborador de Hemingway como mecánico e incluso a veces actuó como chofer del escritor.

-2- En esa fecha Bruce “sacó” una pila de cajas que estaban o habrían estado en un depósito que se hallaba atrás de Sloppy Joe’s Bar, el lugar favorito con dueño muy amigo de Hemingway. Estas cajas contenían diversos ”objetos” del escritor. Mary las revisó. Llevó algunas cosas y dejo el resto en manos de Bruce. En la actualidad el material lo tiene Benjamin Bruce hijo de Toby.

-3- Para tener una idea, el material está compuesto por los mas diversos objetos ya que Hemingway “coleccionaba” y “juntaba” de todo. Por eso en este “montón” de objetos hay fotos, cartas, un mechón de cabellos del autor y 46 copias de fotografías que constituyó ‘un regalo’ del reconocido fotógrafo Walker Evans.

Vuelvo al presente:

-1-Key West es azotado por el huracán Irma

-2-El escritor Brewster Chamberlin autor de “The Hemingway log” una crónica secuenciada de la vida y la carrera del escritor (¿A quien se le ocurrió poner  como foto de tapa de su libro la misma foto que lleva la novela “Al romper el alba”?) y la Profesora Sandra Spanier, Directora del Hemingway Letters Project informan que en Mayo(de 2017) hallaron en un cuaderno con su tapa media rota y en ella un mapa del noroeste de Estados Unidos, un texto sin título en el que se relata un viaje a Escocia e  Irlanda. El cuaderno era de Hemingway, el nunca hizo ese viaje, el texto era de el y además dejó constancia de una fecha como 8 de septiembre de 1909. Es decir tenía 10 años.

-3- Del texto al cual todavía no accedimos, se expresa que es una ficción en 14 páginas de caligrafía infantil y aparece un Hemingway sensible a todo lo que le rodea y sabe como describirlo. Esto demuestra que su formación era muy buena. El texto sorprendió a todos por que muestra un Hemingway que muchas veces se trata de negar.

-4- Bruce dice que para preservar el archivo está pensando en venderlo. Cuestión que puede ser objetable. Si lo quiere preservar, puede donarlo a la Biblioteca Presidente Kennedy en donde se halla el más rico material intelectual y físico del escritor.

Quedan muchas preguntas pendientes que deben tener respuestas pero que no las disponemos. Por ejemplo ¿Cómo llega realmente Welsh a la casa de Bruce en 1962?  ¿Ya había revisado todo lo que había en Ketchum y en Finca Vigía? Pero hay otra pregunta oportuna o no, que viene al caso: ¿Qué buscaba realmente Mary en 1962? ¿Un texto? ¿Varios textos? ¿Trozos de textos? ¿Datos que le pudieran decir donde se hallaban? Quizás los investigadores pueden dar detalles y respuestas que yo no me atrevo a sincerar. Si bien Welsh quedó casi como una albacea de Hemingway hay luces y sombras en el entorno hemingwayano tras la muerte del escritor.

Tampoco está claro como Chamberlin y Spanier llegan a la casa de Bruce en medio del huracán Irma. ¿Fueron llamados o encontraron pistas que les llevaron a esta casa con material que tiene decenas de años y llega al siglo?

¿Es la única residencia que tiene material del escritor con esa antigüedad y valor? ¿Puede haber otras? La de los Bruce salió a la vista tras 56 años de la muerte de Hemingway. Parece que a partir de ese archivo hubo algunas exposiciones y actividades académicas que no se detallan. ¿Cuánto material y de que tipo, dejó Hemingway cuando se separó de Pauline? Justamente allí, en Key West. Cuando estuve, yo busqué una máquina de escribir en particular. Si, hay referencias. Hay que buscarlas.

200 años del Floridita: Un brindis en el favorito de Hemingway.

A pocos días de festejar La Habana en este mes de noviembre de 2017 sus maduros 498 años, un joven habitante de su villa cumple 200. Así es, situado en el medio de  esta bella e histórica zona vieja, cuando no antigua, allí en la intersección de las calles Obispo y Monserrate se halla la llamada “Capital del Daiquirí” bajo el nombre internacionalmente conocido como “El Floridita” o simplemente “Floridita”. En un blog de Hemingway no hablar de este magno acontecimiento de aniversario de “su bar” es como no hablar de Hemingway en un sitio del Floridita.

Aunque en otro texto me ocuparé con más detenimiento de este venerado e histórico lugar de esparcimiento solo quiero expresar aquí unas palabras a modo de saludo al cumplir dos siglos de existencia.

Fundado el 6 de julio de 1817 como “La Piña de Plata”, pasó luego a llamarse Florida y más tarde Floridita por aclamación.

Hemingway, quien otro podría ser, puso el broche histórico, tradicional, internacional y pocas veces concebido a este lugar. Primero con su sempiterna presencia. Después con un busto y más tarde con una estatua completa en posición de “barrero” esto es acodado en el extremo de la larga barra del Floridita que dicen tiene más de 100 años. Por si fuera poco el escritor generó su propio cóctel “Papa’s double” con doble ración de ron, sin azúcar y un toque de Marrasquino. No es el único del escritor. Pocos hablan, sin detrimento del Daiquirí, del “Death in the gulf stream” (Muerte en la corriente del Golfo) que en lugar de ron lleva ginebra holandesa.

Lo real es que no se puede prescindir de Hemingway y sus hasta 15 daiquiris seguidos en el Floridita y no se puede prescindir del Floridita en ninguna biografía del Escritor.

Por docenas se cuentan los “famosos” que pasaron por allí desde la época del escritor hasta el presente. Todos beben la especialidad de la casa, el “Daiquirí Floridita” observados discretamente por la estatua de Hemingway obra del escultor cubano José Villa Soberón.

Hay Floridita en otros ciudades del mundo como en Madrid, Los Angeles/ Hollywood, Londres y ahora ya cerrado en Dublin. Todos intentan conservar un ambiente de magia y elegancia como el original. Falta solo el fantasma de “Papá Hemingway”.

¡A la salud del Floridita que por muchos años siga brindado alegría!

–==(())==–