HEMINGWAY: ESPAÑA, ITALIA Y CUBA LO EVOCAN AL UNISONO

En febrero de 2016  escribí en este blog acerca del proyecto del director de cine Martin Campbell de filmar una versión de ”A través del río y entre los árboles” obra de Ernest Miller Hemingway. El actor principal ya estaba designado. Es Pierce Brosnan, ex 007 entre otras virtudes. La actriz, en el papel de Renata no había sido elegida. Después se supo que sería María Valverde. Ella será la encargada de mostrarnos a Renata de la que más adelante algo diremos.

Hoy dos años después, la prensa destaca a comienzos de este año 2018, la búsqueda de escenarios para la película, en la provincia de Navarra, España, donde se pretende recrear una batalla de la Segunda Gran Guerra. La filmación como tal comenzará en las primeras semanas  de Junio según ya se anunció oficialmente.

Como ya se dijera, la novela publicada en 1950 trata del idilio entre  el  ya maduro Coronel Richard Cantwell y la juvenil Renata, una noble veneciana de diecinueve años. El está condenado a morir por una enfermedad terminal en un plazo que aparece como muy corto. Entonces trata de vivir estos últimos momentos gozando la plenitud de un amor, dadas las circunstancias, casi imposible. Ambos son conscientes de ello. Renata busca atenuar de cualquier manera el sufrimiento de este hombre. Todo lo demás es el marco referencial de una Venecia fría, invernal, pero con el calor que esta ciudad puede transmitir a dos personas unidas por mucho más que la tragedia en si misma.

Mientras tanto y sin salir de Navarra, en Pamplona, su Capital para ser más preciso, Javier Muñoz, ese joven y emprendedor periodista junto a un excelente equipo presentarán “Hemingway Traveler” una revista, anuario si se quiere, por la cual “queremos presentar a través de las vivencias de Don Ernesto un territorio único en Europa conformado por Navarra, Euskadi, La Rioja e Iparralde. Aquí se hizo un escritor de renombre internacional (con The Sun Also Rises) y acabó su último reportaje (The Dangerous Summer), luego llevado a libro” (sic).

La información se amplía al decir que  “La revista tiene una tirada de 10.000 ejemplares, es bilingüe castellano-inglés con profundos guiños al euskera, la lengua propia de estos territorios. Es gratuita y se va a poder encontrar en oficinas de turismo, hoteles de los territorios, puntos de información y las administraciones la van a ofrecer como regalo institucional. Tiene 128 páginas”. Para más datos será presentada en Pamplona previo a los Sanfermines 2018. Toda una convocatoria para el espíritu heminguayano allí latente.

Un rápido viaje hacia Italia y allí hay noticias relacionadas con Renata, en la vida real Adriana Ivancich, de aspectos importantes de su vida y la de Hemingway.

Pues bien hace ya tiempo se venía anunciando “sotto voce” el libro del periodista y escritor italiano Andrea di Robilant que ahora toma estado público. Se trata del último volumen del autor con el sugestivo título en inglés “Autumn in Venice: Ernest Hemingway and his Last Muse”(Otoño en Venecia:Ernest Hemingway y su ultima musa”). Para el lector advertido la musa no puede ser otra que Adriana Ivancich. Visto esto Hemingway e Ivancich se encuentran ahora mismo en la ficción de una película que se filma en parte en Navarra y simultáneamente en un libro de investigación que desnuda según parece, correspondencia entre ambos. No está mal.

Ya el periodismo se apoderó de la noticia. Entre las notas seleccioné la de Infobae de José Batalla del sábado 26 de mayo de este año titulada “El otro Hemingway: del llanto por su gato al amor prohibido con una joven 30 años menor”. Allí hay una síntesis del tema que seguramente los investigadores podrán apoyar o desestimar.

Pero la cuestión no es nueva. Y es posible que nadie pueda tener una última palabra sobre la relación bella y provocativa del escritor ya adulto y la juvenil dama. Hay muchos casos en la historia con igual conclusión.

Por lo que se sabe del libro y hago constar que todavía no lo tengo, habla sobretodo acerca de una carta de despedida de Adriana que data de 1956. Ella tenía 26 años y Hemingway 57. Es el Hemingway que seguirá trabajando, pero ya sin su musa y con complicaciones de salud.

Nunca encontré un informe de como reaccionó ella en julio de 1961. 22 años después también diría adiós de una manera violenta. Por ahí leí que en su vida hubo alcohol, tristeza y depresión. Es posible que, y es solo especulación personal, que ninguno de los dos se haya olvidado por completo del otro. Fueron muy importante uno para el otro. Quizás demasiado y a eso parece por momentos que lo ignoramos, pero a ambos les significó un duelo. Muy diferente para cada uno, pero algo pasó.

Hay más de mi parte, solo de mi parte. También se deja pasar que Adriana tenia preparación para alternar con un gran escritor como Hemingway. Ella provenía de un tradicional colegio y con amplias relaciones sociales y culturales. Ella tenía una  excelente base de cultura porque venía de Venecia, en donde se ufanaban de los conocimientos de historia del arte y tenían a mano arte por doquier. A su vez y pocos lo dicen, ella había estudiado arte (unos meses, no se cuantos), en París y conocía lo que era la vida de un artista porque los tenía por historia y en el presente en Venecia y luego en París. Ella sabía diseño y escribió poesía. Podía pintar, ilustrar y escribir. Hemingway captó a esta mujer con una mirada diferente a las demás. Esta joven no era periodista.  Ella tenía un fondo de artista capaz de atraer a un grande de la escritura con sus sueños y con sus capacidades y lo demostró con las tapas de los últimos dos libros de Hemingway en vida. Agrade o no, esta es Adriana Ivancich. También es factible que no sea “la última musa”. ¿Quiénes fueron las otras? ¿Las hubo? ¿Las necesitó Hemingway? En sentido estricto y crítico, es posible repito, solo posible, que Adriana haya sido la única. Por diversos motivos. Es posible, también, que el precio para ambos haya sido caro.

Espero leer el nuevo libro que le sigue a varios en años recientes y con la misma problemática, artículos de especialistas. El archivo de Venecia, así como el de Finca Vigía o los de Estados Unidos son ricos en material histórico y fuera de ellos ¿Se hallará algo más?

Me voy a Cuba donde me aguarda la Marina Hemingway. En tiempo simultáneo con la película y con la revista ambos de Navarra y con el libro de Italia me encuentro aquí con el Torneo Internacional Ernest Hemingway versión nº 68 de Pesca de la Aguja que contó con la participación de 10 países y 23 embarcaciones. Lo ganó por segunda vez el barco norteamericano “Mala Chica” con 11 capturas y 1200 puntos. Ya se anunció la edición 69 para el año que viene, pero antes en Septiembre la competencia del Castero Azul.

Por si fuera poco y este es un tema para la sección “El hombre y el mar” pero lo adelanto aquí porque fue a continuación del torneo de pesca, tres remeros norteamericanos llevaron el lunes 28 de mayo un mensaje de paz entre la Marina Hemingway en Cuba y el Club Náutico en Key West, Estados Unidos.

Andy Cochrane, Waytt Roscoe y Luke Walker en un kayak de 5 metros de eslora (largo total) tuvieron como desafío una travesía de 113 millas marinas (unos 209 kilómetros) y la exposición a los fuertes vientos y a las corrientes marinas del Golfo famosas también por los escritos de Hemingway. El reto fue calificado de “endemoniado” por algunos especialistas conocedores de la zona. Los atletas quisieron a la vez probar su resistencia más allá que estuvieron acompañados por un catamarán como guía en toda la travesía.

Mientras imagino beber un Rioja en Pamplona, un Bellini en el Harry’s de Venecia y un Daiquiri en el Floridita de la Habana, pienso que Don Ernesto como le dicen allí por Navarra, tiene mucho para decir todavía porque hay mucha gente que lo aprecia de veras y lo evoca a cada rato con diversas expresiones.

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Detalles sobre la edición en español de “In our time” de Ernest Hemingway.

Encontré la nota a posteriori de haber publicado, el mes pasado “Hemingway y un acontecimiento editorial: la traducción al español de “in our time”.  Confieso que, sobre el tema, aguardé una información desde febrero de este año. Hallé el texto en forma completa e ilustrado con fotos en INFOBAE el 6 de mayo con el título “El rescate de un Hemingway inédito: la gran tarea de  Ricardo Piglia antes de morir”.  Luego de este copete, la nota central por Daniela Portas titulada “Ricardo Piglia y Ernest Hemingway: una relación mágica”.

La autora, que es editora en Penguin Random House, la editorial de “En nuestro tiempo”, relata los sucesos y entretelones que usualmente se denominan “la cocina”, tal cual se designa en el copete que precede la nota. No siempre, hay que aclarar, se menciona  o se conoce al “chef”.

El contexto de la nota es emotivo y con sabor a bitácora personal. Se manifiesta frente al trabajo de un Piglia ya enfermo que, aún así, se desafía a si mismo expresando: “El primer libro de Hemingway nunca se publicó en español; si lo publican, yo escribo el prólogo”.  La editora recogió el guante. El libro se publicó con excelente prólogo de Piglia. El escritor no lo pudo ver. La muerte se interpuso en sus tareas.

El legado es mágico para emplear un término que aparece en esa nota. Lo es a partir de un conjunto de sucesos que se relatan y que, incluso visto desde “afuera” como lector simple y llano, hay una aquiescencia a medida que se avanza o se relee el texto.

¡Qué hubiera dicho “El Viejo”, frente a esta publicación, frente a este prólogo¡ ¡Qué fuerte abrazo une en estas circunstancias a estos dos grandes escritores!

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HEMINGWAY Y UN ACONTECIMIENTO EDITORIAL: LA TRADUCCION AL ESPAÑOL DE “IN OUR TIME”.

La tapa del libro y a un costado la faja ilustrada.
La tapa del libro y a un costado la faja ilustrada.

Ernest Miller Hemingway (Estados Unidos de Norteamérica (1899-1961) se hallaba en 1926 en París. Para entonces la meca, el lugar necesario y a veces posible en el mundo del arte y en la búsqueda de la fama y a veces la fortuna. Cierta dosis de color teñía la vida de aventura. Una bohemia sin par. Aislarse en un café y escribir. ¿Cuantos cafés tiene París que perfectamente son un resumen de la historia del arte cuando no de la política? Pues bien, así por ejemplo “Les deux magots”. Si se bebe un café allí, se podrá observar la foto de un Hemingway joven sentado en ese lugar. ¿Hace frío en París? Sin duda. Un chocolate caliente en el Café de Flore puede ayudar o una comida con muchas calorías en la imperdible Brasserie Lipp. En todos ellos un joven norteamericano con pretensiones de escribir era visitante frecuente. Muchos años después, Daniel Salzano (escritor, poeta y periodista argentino 1941-2014) resumiría esta cuestión en una frase: “Los cafés se hicieron para escribir”.

El entonces joven escritor había reunido algunos cuentos suyos y peleaba, como solía hacerlo sobre un cuadrilátero, contra la indiferencia de todos los editores a quienes enviaba sus manuscritos. Ya había visitado España y los Sanfermines de Pamplona lo tuvieron para siempre como un devoto admirador. En París se codeaba con grandes escritores, pintores y músicos. Todavía no lo definían pero lo percibían como un par que movilizaría el estamento literario.

Ninguno de lo grandes que lo conocieron se equivocó. Empezó a publicar y lo siguió haciendo. Para resumir sus actividades más allá de su trabajo en The Transatlantic Review (también aparece en minúscula), fundada por Ford Madox Ford en 1924, se puede decir que entre 1926 y 1930 aparecieron cuentos bajo el nombre de “in our time” con minúscula y “In our time” con mayúscula, la primera como búsqueda del editor de algo llamativo. Se reunieron los textos y fueron publicados. Muchos que los leyeron dijeron que allí había talento, recursos lingüísticos y destellos de creatividad literaria. Es posible que no todos los adjetivos aparecieran juntos pero ese joven entre los 27 y los 30 años mostró las garras y no las volvió a guardar por mucho tiempo. El pretendido escribidor para muchos, ya era todo un escritor y de ahí en más Ernest Hemingway no se detendrá en su vida de persona-personaje. Su persistencia, su disciplina espartana, rendirán frutos. Allí, con esos cuentos, comenzó a pergeñar toda una corriente literaria, un estilo de escritura.

Es cierto, en buena medida, que Ezra Pound, cuatro años mayor que él y tan brillante como él le sugirió en el mismo 1926… “Ahora Ernest escribe una novela antes que otro volumen de cuentos”. Pound fue un consejero lúcido para un Hemingway naciente. Ambos, junto a otros como Scott Fitzgerald, constituirían por capricho circunstancial del genio de Stein, la “generación perdida”, un mote que los marcó desde ese París deslumbrante de la pos primera guerra mundial hasta la actualidad.

“In our time” sirvió para mostrar como escribía Hemingway. La pregunta es ¿Porqué escribía así? Quizás no haya una interpretación integral, única y taxativa.

Pero no se pueden olvidar algunos detalles. Su primer maestro (quizás el único directo) fue el manual de estilo del Toronto Star. Recuerdo haber leído algo como un consejo al periodista que decía: 1. Describa el hecho con pocas palabras y sin adjetivos.2. Agregue las fuentes y las declaraciones fundamentales. Sea breve. 3. Hecho esto, ¡Cállese!. Quizás el Toronto Star no dijese todo esto pero los manuales de estilo giraban por allí. Aunque las notas de Hemingway fuesen diferentes y hasta con cierta carga de dramatismo, aprendió a escribir haciendo telegramas con las noticias, con los hechos, con las circunstancias. A la vez no olvidó sus vivencias personales. Fuesen cuales fuesen estas. Más tarde, a estas vivencias las empleó, las reinventó, les dio un toque de innovación y las convirtió en otros textos.

Otro detalle es que fue un lector voraz. Ni bien llegado a París, Sylvia Beach, esa joven que se atrevió a publicar el Ulises de Joyce, de quien era muy amiga, confesó que le prestaba a Hemingway “montañas de libros de diversos autores de diversos orígenes”. Hemingway era un devoto asistente a “Shakespeare and Co.” en la calle l’Odeon (actualmente en la calle la Bucherie) la librería fundada con ese nombre por Beach y frecuentada por artistas de los más diversos niveles. Por lo tanto ninguna literatura le fue extraña a este escritor que siempre estuvo rodeado por libros que disfrutaba permanentemente. Se agrega además el detalle que tampoco le era extraño el mundo de la música y de la pintura. De esto último Miró y Picasso podrían atestiguarlo.

Son solo un par de detalles. Y vuelven las preguntas. ¿Por qué Hemingway escribía así? ¿Qué quería demostrar? O mas bien ¿Qué quería mostrar? Quizás el mismo Hemingway no tenía la respuesta única o si la tenía no la confesó integralmente. Hay que reunir todos sus pensamientos, frases sueltas y entrevistas. El resto lo diseñaron sus exégetas. Y esto es muy importante. Los tuvo, para bien y para mal, durante su vida y tras su muerte. Pero muchos rescataron ideas, formas, conceptos, criterios y no pocas hipótesis.

Ahora bien tras todo esto que se ha dicho y a 92 años de publicado “in our time”, generaciones de escritores han hablado del “estilo Hemingway y sus cuentos”. Hoy, Abril de 2018 aparece para gratificar a todos los seguidores, la traducción al español de Rolando Costa Picazzo, severa y bien lograda, de ese volumen bajo el nombre con el que siempre se lo conoció como “En nuestro tiempo” de Ernest Hemingway. Prologa estos textos de forma analítica y amena Ricardo Piglia (Escritor, periodista, ensayista argentino, 1941-2017). Lumen de Penguin Random House Grupo Editorial S.A. de Buenos Aires, con muy buen diseño de tapa y una faja con la foto del escritor y una leyenda sobre esta edición propone la relectura de estos cuentos del Nóbel 1954 y sus “viñetas” como les llama Piglia o “miniaturas” como les llamó Baker. Aparecen como “capítulos” que siguiendo el estilo no figuran en el índice. Hay 16 cuentos y otros tantos “capítulos” que los preceden.

Antes de seguir con esta versión hay que aclarar que los cuentos que allí aparecen como en el volumen original, los lectores hispanohablantes del “Viejo” los leyeron en la versión que Sudamericana bajo el sello Lumen con acuerdo de Random House Mondadori S.A. de Barcelona publicó en 2007. En esa versión también aparecen las “miniaturas” como “capítulos”, pero está basada en la publicación de 1938 de Hemingway que ya tenía como editor a Scribner’s y apareció como “The fifth column and the first forty-nine stories” (La quinta columna y las primeros cuarenta y nueve historias).

La edición que ahora aparece de “En nuestro tiempo” rescata la unidad de los textos y las “viñetas” y completa la obra traducida al español del escritor norteamericano. De hecho es un libro para investigadores, lectores e incluso para coleccionistas de obras completas. A título informativo hay que recordar que traducidos al español hay relatos  por ejemplo, publicados en 1948, 1956, 1960 o por caso Caralt en Barcelona 1957 o Plaza y Janés en 1960. Un estudio de las publicaciones y apariciones y versiones de los cuentos supera  este espacio y queda como terreno y material para los investigadores. Aquí basta decir que esta edición contiene la idea de las ediciones de 1924 de “in our time” editada por William Bird en París, que solo tenía las “viñetas “que luego aparecen como textos intercalados en las ediciones de “In our time” en 1925 y 1930 editadas por Boni and Liveright en Nuev York.

Que dice Piglia en el Prólogo. Comienzo por el final porque allí se halla una atractiva anécdota del autor a la que en este escrito le confiere el carácter de “confidencia”. Así es, Piglia se encuentra con “In our time” o “In our time” lo encuentra a él, en una mesa de saldos en una librería de viejo, como se solía decir, en 1959. La librería se hallaba en la terminal de ómnibus de Mar del Plata. Cuando regresa a su casa comienza a leerlo y ya no lo puede abandonar. No voy a transcribir el resto pues el lector lo debe disfrutar directamente de la mano de este escritor que en ese momento tenía 18 años. También expone Piglia la influencia de Hemingway en su propia escritura.

Que expresa el prologuista del llamado, “estilo Hemingway”. Sucintamente: “El uso de repeticiones, reiteraciones -ya de palabras, asonancias o consonancias y yuxtaposiciones- unido al uso de la elipsis, define el estilo inconfundible de Hemingway y refuerza la presencia de una voz narrativa áspera  que constituye el marco para la resonancia emocional”. Y afirma que “…Hemingway sustituye la lógica de la acción con la presencia de un narrador que no quiere decirse a si mismo lo que ya sabe”.  Entonces aparece aquella llamada “teoría del iceberg”. ¿Cómo? Piglia dice: “En el texto suprimido con buen criterio por Hemingway vemos con claridad lo que se enuncia en la teoría del iceberg, lo que se suprime ya está narrado y el escritor sabe lo que luego se elide”. Y continúa: “…Esta forma de la elipsis le da a los cuentos una potencia extrema. Lo notable en el texto suprimido es que Hemingway postula una teoría de lo imaginario como base del relato, en oposición a la versión de la experiencia vivida que es el cliché más extendido sobre Hemingway, que primero se vive y luego se escribe”. Hasta aquí Piglia. Hay mucho más en su prólogo indispensable para el lector que se inicia en este tipo de literatura a la que podemos llamar “diferente”. ¿Por qué?  Este tema de “lo que se oculta u omite” Vargas Llosa (Nóbel de Literatura 2010), dice: “Llamemos a este procedimiento ‘el dato escondido’ y digamos rápidamente que, aunque Hemingway le dio un uso personal y múltiple (algunas veces magistral), estuvo lejos de inventarlo, pues es  una técnica vieja como la novela”.

Hay que apuntar que todo esto no supone un Hemingway reactivo contra un Joyce por ejemplo. Por el contrario el joven escritor respeta profundamente al  autor del Ulises, pero no quiere imitarlo, no quiere seguir los pasos de la literatura clásica. Carlos Baker, un referente indiscutible de Hemingway, tanto de su vida y su obra así como de su estilo expresa: “Por esa época de 1925, el muy competitivo Hemingway sintió claramente que el era por temperamento un creador antes que un imitador. Se había enseñado a si mismo a escribir escribiendo.” Y atención a esto que Baker observa: “Como corresponsal de periódicos en capitales europeas tanto como imaginativo escritor serio en la intimidad de diversos departamentos y pequeños estudios, se había adiestrado para observar en forma cuidadosa y expresar claramente una esmerada selección de lo que veía, oía y sentía”.

Utilizando un lenguaje cotidiano con frases cortas, Hemingway busca denodadamente acercarse a la excelencia en la expresión atribuida a Flaubert “le mot juste”. Esa palabra justa, la expresión en que ella era aplicada, se transformó en una obsesión. No había términos rebuscados. Había vocablos precisos empleando el lenguaje coloquial.

Casi con tono de humor sino fueran geniales, anécdotas de escritores hacen decir que  Faulkner (Nóbel de Literatura 1949), otro gigante literario, se expresara así de Hemingway: “Jamás ha utilizado una sola palabra que pudiese mandar al lector en busca de un diccionario”.  Claro, la réplica de Hemingway a esto parece haber sido: “Pobre Faulkner. ¿De veras cree que las grandes emociones surgen de las grandes palabras?”. Es impensable interceder ante ambos que signaron la literatura universal con sus escritos. Pero García Márquez (Nóbel de Literatura 1982), otro grande de la literatura en este caso latinoamericana, hablando de los escritores citados apunta: “… Tal vez por eso Faulkner es un escritor que tuvo mucho que ver con mi alma, pero Hemingway es el que más ha tenido que ver con mi oficio”.

Hasta aquí, algunos apuntes sobre “el estilo Hemingway” y el valor de la aparición de la traducción de “In our time”. Es una invitación a leer y a releer. Lo es tanto para aquellos que conocieron el Hemingway de los cuentos y para aquellos que lo descubren como Piglia que en sus 18 jóvenes años halló estos textos. El Prólogo impone ser leído pues se halla un Piglia fresco que vibra con sus palabras. Esto es solo una impresión personal mía en la que, sin duda, prima el afecto. Piglia ya no está entre nosotros pero sus palabras, sus textos, su estilo están vigentes y lo seguirán estando mientras nosotros como lectores nos encontremos “…tirado en un sillón de lona, con las piernas apoyadas en una silla…” eso si… con la luz que elijamos.

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Nueva Visita de Hemingway a Pamplona: Javier Muñoz informa en directo sobre el tema.

Se podría dar forma a esta nota a partir de la información que ya circula desde hace varios días y que el mundo absorbe con delicia. Porque se trata de un nuevo regreso de Hemingway a su amada Pamplona y por extensión a su amada España.

Pero me resulta más familiar no lo niego, pero también mas objetivo y periodístico brindar al lector una copia del correo electrónico recibido el 25 de noviembre pasado y que lo envía el escritor y periodista Javier Muñoz directamente de Pamplona.

Recordemos que el pamplonés Muñoz es autor del multipremiado libro titulado “Comer con Hemingway” un volumen trilingüe que comentamos in extenso en este sitio .
De paso Muñoz ha prometido fotos de la inauguración del evento que está comenzando ahora mismo. He aquí el texto y un sitio de referencia más el adelanto de algunas fotos.

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Buenos días, Oscar

 Soy Javier Muñoz, qué tal estás?

Este año vuelvo a coordinar junto con el escritor Edorta Jimenez el ciclo ‘Recuperando a Hemingway-Hemingway Bidaide’, que el Ayuntamiento de Pamplona vuelve a organizar esta año con el objetivo de recuperar al Ernest Hemingway más desconocido, el relacionado directamente con la cultura, el que construyó en la década de los años 1920-1930 un puente cultural directo entre París y Pamplona por el que viajaron las principales personalidades artísticas de la época.

El ciclo se desarrolla entre el 1 y el 10 de diciembre en Pamplona y cuenta con diversas actividades, todas ellas con entrada libre y gratuitas: una exposición en la plaza del Castillo al aire libre; un ciclo de conferencias, donde destaca la presencia del escritor y periodista Juan José Millás; y la proyección de la película ‘La Casa de Emak Bakia’, del director pamplonés Oskar Alegria.

Te adjunto una nota de prensa y un enlace para que te podáis descargar imágenes y el programa:

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El ciclo ‘Recuperando a Hemingway-Hemingway Bidaide’ se engloba en el proyecto ‘Destino Hemingway-Hemingway Bidaide’, que se configura por el espacio formado por Euskadi, La Rioja, Navarra e Iparralde; es el territorio del que se enamoró Ernest Hemingway en el año 1923 y al que regresó durante toda su vida.

Precisamente, esta segunda edición del ciclo ‘Recuperando a Hemingway-Hemingway Bidaide’ pretende mostrar el poso cultural de un Premio Nobel y Pulitzer, un hombre de su tiempo, como fue Hemingway.  La exposición muestra la relación que tuvieron Pamplona y Hemingway con artistas como el propio Man Ray; los pintores Waldo Peirce, Pablo Picasso, Joan Miró, Ignacio Zuloaga, Luis Quintanilla y Leopold Seyftter; la actriz Jósephine Baker; el músico Cole Porter; las escritoras Gertrude Stein, Alice B. Toklas y Dorothy Parker; la editora Sylvia Beach; y los escritores Scott Fitzgerald, John Dos Passos, Robert McAlmon, Bill Bird, George O’Neil, Chink Dorman-Smith, Harry Crosby, Harold Loeb, Bill Smith o Donald Stewart. Y es que Pamplona se convirtió en aquellos años en el lugar de obligada visita para la vanguardia cultural europea.

Un saludo

Buen fin de semana.

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Hallazgo: Hemingway escribió su Primer cuento a los 10 años

Ningún biógrafo pudo aventurar que Ernest Miller Hemingway pudiese haberse asomado a su mito, a su leyenda o a su destino cuando solo tenía 10 años. Pero siempre hay imprevistos con respecto a la vida de estas personas excepcionales. Por eso un hallazgo de hace  varios meses parece confirmarlo.

Primero lo leí como una noticia, luego recurrí a fuentes confiables, pues no quería escribir sobre ello hasta una confirmación más o menos certera sobre el origen de lo hallado.

He aquí una reseña de lo que pasó en Key West, Estados Unidos, lugar que fue residencia de Ernest Hemingway y su segunda esposa Pauline Pfeiffer:

-1- Muerto Hemingway en julio de 1961, Mary Welsh su cuarta esposa se dedicó a reunir todo material que hubiese pertenecido al escritor. Parece que en el invierno de 1962, es decir un año y meses de la desaparición física del escritor, viajó a Key West para visitar a la familia Bruce. Toby bruce fue antiguo colaborador de Hemingway como mecánico e incluso a veces actuó como chofer del escritor.

-2- En esa fecha Bruce “sacó” una pila de cajas que estaban o habrían estado en un depósito que se hallaba atrás de Sloppy Joe’s Bar, el lugar favorito con dueño muy amigo de Hemingway. Estas cajas contenían diversos ”objetos” del escritor. Mary las revisó. Llevó algunas cosas y dejo el resto en manos de Bruce. En la actualidad el material lo tiene Benjamin Bruce hijo de Toby.

-3- Para tener una idea, el material está compuesto por los mas diversos objetos ya que Hemingway “coleccionaba” y “juntaba” de todo. Por eso en este “montón” de objetos hay fotos, cartas, un mechón de cabellos del autor y 46 copias de fotografías que constituyó ‘un regalo’ del reconocido fotógrafo Walker Evans.

Vuelvo al presente:

-1-Key West es azotado por el huracán Irma

-2-El escritor Brewster Chamberlin autor de “The Hemingway log” una crónica secuenciada de la vida y la carrera del escritor (¿A quien se le ocurrió poner  como foto de tapa de su libro la misma foto que lleva la novela “Al romper el alba”?) y la Profesora Sandra Spanier, Directora del Hemingway Letters Project informan que en Mayo(de 2017) hallaron en un cuaderno con su tapa media rota y en ella un mapa del noroeste de Estados Unidos, un texto sin título en el que se relata un viaje a Escocia e  Irlanda. El cuaderno era de Hemingway, el nunca hizo ese viaje, el texto era de el y además dejó constancia de una fecha como 8 de septiembre de 1909. Es decir tenía 10 años.

-3- Del texto al cual todavía no accedimos, se expresa que es una ficción en 14 páginas de caligrafía infantil y aparece un Hemingway sensible a todo lo que le rodea y sabe como describirlo. Esto demuestra que su formación era muy buena. El texto sorprendió a todos por que muestra un Hemingway que muchas veces se trata de negar.

-4- Bruce dice que para preservar el archivo está pensando en venderlo. Cuestión que puede ser objetable. Si lo quiere preservar, puede donarlo a la Biblioteca Presidente Kennedy en donde se halla el más rico material intelectual y físico del escritor.

Quedan muchas preguntas pendientes que deben tener respuestas pero que no las disponemos. Por ejemplo ¿Cómo llega realmente Welsh a la casa de Bruce en 1962?  ¿Ya había revisado todo lo que había en Ketchum y en Finca Vigía? Pero hay otra pregunta oportuna o no, que viene al caso: ¿Qué buscaba realmente Mary en 1962? ¿Un texto? ¿Varios textos? ¿Trozos de textos? ¿Datos que le pudieran decir donde se hallaban? Quizás los investigadores pueden dar detalles y respuestas que yo no me atrevo a sincerar. Si bien Welsh quedó casi como una albacea de Hemingway hay luces y sombras en el entorno hemingwayano tras la muerte del escritor.

Tampoco está claro como Chamberlin y Spanier llegan a la casa de Bruce en medio del huracán Irma. ¿Fueron llamados o encontraron pistas que les llevaron a esta casa con material que tiene decenas de años y llega al siglo?

¿Es la única residencia que tiene material del escritor con esa antigüedad y valor? ¿Puede haber otras? La de los Bruce salió a la vista tras 56 años de la muerte de Hemingway. Parece que a partir de ese archivo hubo algunas exposiciones y actividades académicas que no se detallan. ¿Cuánto material y de que tipo, dejó Hemingway cuando se separó de Pauline? Justamente allí, en Key West. Cuando estuve, yo busqué una máquina de escribir en particular. Si, hay referencias. Hay que buscarlas.

200 años del Floridita: Un brindis en el favorito de Hemingway.

A pocos días de festejar La Habana en este mes de noviembre de 2017 sus maduros 498 años, un joven habitante de su villa cumple 200. Así es, situado en el medio de  esta bella e histórica zona vieja, cuando no antigua, allí en la intersección de las calles Obispo y Monserrate se halla la llamada “Capital del Daiquirí” bajo el nombre internacionalmente conocido como “El Floridita” o simplemente “Floridita”. En un blog de Hemingway no hablar de este magno acontecimiento de aniversario de “su bar” es como no hablar de Hemingway en un sitio del Floridita.

Aunque en otro texto me ocuparé con más detenimiento de este venerado e histórico lugar de esparcimiento solo quiero expresar aquí unas palabras a modo de saludo al cumplir dos siglos de existencia.

Fundado el 6 de julio de 1817 como “La Piña de Plata”, pasó luego a llamarse Florida y más tarde Floridita por aclamación.

Hemingway, quien otro podría ser, puso el broche histórico, tradicional, internacional y pocas veces concebido a este lugar. Primero con su sempiterna presencia. Después con un busto y más tarde con una estatua completa en posición de “barrero” esto es acodado en el extremo de la larga barra del Floridita que dicen tiene más de 100 años. Por si fuera poco el escritor generó su propio cóctel “Papa’s double” con doble ración de ron, sin azúcar y un toque de Marrasquino. No es el único del escritor. Pocos hablan, sin detrimento del Daiquirí, del “Death in the gulf stream” (Muerte en la corriente del Golfo) que en lugar de ron lleva ginebra holandesa.

Lo real es que no se puede prescindir de Hemingway y sus hasta 15 daiquiris seguidos en el Floridita y no se puede prescindir del Floridita en ninguna biografía del Escritor.

Por docenas se cuentan los “famosos” que pasaron por allí desde la época del escritor hasta el presente. Todos beben la especialidad de la casa, el “Daiquirí Floridita” observados discretamente por la estatua de Hemingway obra del escultor cubano José Villa Soberón.

Hay Floridita en otros ciudades del mundo como en Madrid, Los Angeles/ Hollywood, Londres y ahora ya cerrado en Dublin. Todos intentan conservar un ambiente de magia y elegancia como el original. Falta solo el fantasma de “Papá Hemingway”.

¡A la salud del Floridita que por muchos años siga brindado alegría!

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LA MUERTE DE LUIS GOYTISOLO: UN VACÍO EN LA LITERATURA UNIVERSAL

A comienzos de este mes, más precisamente el domingo 4 de junio de este año, falleció en Marrakech, Marruecos, el escritor barcelonés don Luis Goytisolo, un narrador excepcional, crítico y agudo que llegó a ser considerado como el mejor novelista español en lo que va de este siglo.

Galardonado hace pocos años, en el 2014, con el máximo premio de las letras españolas, el Premio Cervantes, Goytisolo fue motivo en este blog de una nota en el mes de mayo de 2015 titulada, “Hemingway y Goytisolo en Málaga” con motivo de un reporte periodístico que se reprodujo íntegro. Allí se informaba con buena dosis de humor el encuentro del catalán con unos 28 años y el “Viejo” Hemingway con un aura de fama insoslayable. Desde entonces, año 1959, el tema Hemingway no perdería nunca más vigencia y actualidad para el escritor español.

Poco tiempo antes de morir brindó una entrevista, foto incluida, en Noticias de Navarra el sábado 20 de mayo de este año y lo hizo desde Pamplona, en el hotel La Perla y en la habitación que en algún momento ocupó Hemingway en sus visitas con motivo de los Sanfermines. Atención a esto porque es una nota que muestra a Goytisolo en estado puro y hace referencia a su cuasi novela “Coincidencias” y por lo tanto a España. El título de la entrevista, “España cansa”, no es en vano.

La desaparición física de Goytisolo deja un gran vacío para los cultores y lectores de las letras que forman parte de la historia universal de la literatura.

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Hemingway, de incógnita, pasea por la muestra en Pamplona.

Llega a la plaza un tipo alto, grandote, da para un peso mediano-pesado, barriga ampulosa, barba y pelo entrecano, ojos penetrantes. Sabe lo que está viendo. Su imagen multiplicada en lugares diversos y la gente mirando. No lo ve a él. Ve a su imagen de entonces. A veces un chiquillo, otra un jovenzuelo, otra un marido amante y así conforma un rompecabezas que a el lo divierte.

Ha regresado a Pamplona porque lo han convocado. Da una vuelta por la carpa en la plaza. Hay fotos, afiches, libros. Se va al Café Iruña. Necesita un cafecito como los de entonces. Pide uno y lo bebe con deleite mientras mira un bronce que mucho se parece a él o el se parece al bronce. Piensa que el apetito no va a poder con el hambre. Desea un buen tinto. Esos cobijados y cuidados por los que saben. Lo va a acompañar con unos platillos con cardo o cordero. En fin, ya elegirá.

El barbudo pega un vistazo a esta nota por arriba del hombro del que la escribe y revisa unas fotos que envío un tal Javier, escritor y periodista pamplonés. De paso observa con detenimiento la seriedad de la gente que escucha lo que dicen sobre él. No puede con su genio y les recuerda que hay que asentar las posaderas y escribir solo pensando en la eternidad del hoy y ¿Mañana? Mañana quizás sea otro buen día. ¡Disciplina muchachas y muchachos! Otra vez mira las fotos. No están mal, dice para si, Ya voy a compartir una copa de vino y un plato con ese muchacho. Ahora se despide y se encoje de hombros por mí, que soy un aprendiz de escribidor. Lo conozco. Me conoce. Desde hace mucho, mucho tiempo. Mientras tanto, agrego aquí las fotos. El resto de la historia, gráfica, escrita o lo que sea es de “El viejo”. ¡Ah, perdón, se me olvidaba!, se llama Ernest Miller Hemingway.

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Las fotos que acompañan esta nota, un total de 14, fueron generosamente cedidas por el escritor y periodista pamplonés Javier Muñoz, que es el autor del libro “Comer con Hemingway”.

Para no hablar de cada una de ellas solo cabe decir que en estas fotos se puede ver la carpa instalada por el Ayuntamiento en la Plaza del Castillo. De refilón se perfila el Café Iruña en donde se halla el Rincón Hemingway. Hay fotos de visitantes mirando la muestra y de integrantes de excursiones por esta Pamplona hemingwayana.  Se lo ve a Javier Muñoz y al escritor Edorta Jiménez. También están presentes las  corresponsales  que intervinieron en un debate. Las fotos representan en buena medida lo expresado en la nota anterior en la que también se describió sucintamente el programa de la muestra.

En fin, agradezco este material gráfico de primera mano, que ha permitido armar la galería que ilustra esta breve nota y confieso que me encantaría, aunque sea de incógnito, como “El viejo”, estar allí. Eso si, a la hora de degustar vinos y comidas me hago presente en primera línea sin límite de horario y asesorado por los chefs que se expresan en “Comer con Hemingway”, quien de hallarse en el lugar fijaría de antemano la recorrida por los vinos y los platos que nos recomienden.

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Hemingway regresa a su gran amor: Pamplona

Creo que nunca  se fue definitivamente. Quizás dijo “Regreso en cualquier momento”. Ni siquiera expresó el consabido “No me olviden” porque sabía que  no lo harían. Alguien, varios, muchos lo aguardaban. De una manera u otra. Un vaso de vino mediante, por su puesto se trata de un vino con Denominación de Origen Navarra, para un brindis por el regreso a través del afecto, la simpatía, el respeto y también hasta la ignorancia de algunos que descubren que Ernest Miller Hemingway no es solo el nombre de un Nóbel, sino que también fue un ser humano excepcional, sensible al sufrimiento humano cualesquiera fuese el origen del mismo.

Así, su amor por España, su cultura, su lengua, su gente, se manifiesta hoy en este regreso al primer lugar español que pisó allá hace muchos años: Pamplona, a la que no olvidaría jamás y a la que volvería una y otra vez mientras las circunstancias lo permitiesen.

Y es Pamplona quien lo llama y lo convoca hoy con un programa singular y único en el orden académico, turístico y con ribetes epicúreos. Y él va estar allí. En un debate, en su Rincón en el Café Iruña, en las visitas guiadas, en los paseos. Muchos ciudadanos y visitantes no se darán cuenta de ello hasta que “El viejo” le ponga una mano sobre su hombro y le diga alguna frase que le permita vivir en el endiablado mundo que compartimos.

Es una muestra impactante desde del punto de vista organizativo e incluso emocional para no pocos, aún a la distancia. Lo que hace el Ayuntamiento de Pamplona es poner a Hemingway en el tapete y lo hace en una buena ocasión: El 90° aniversario de la publicación de “Fiesta”( The sun also rises en el original). En tal sentido el Consistorio pamplonés destacó que Fiesta “supuso la inclusión de Pamplona en la literatura  universal” lo cual no solo es legítimo sino que además  convierte ahora  esta “Fiesta pamplonés” en un “mes Hemingwayano”. Para ello se ha armado una exposición en la Plaza del Castillo con una carpa de 100 metros cuadrados abierta a todo público entre el 2 de diciembre del año en curso hasta el 8 de enero del próximo 2017. La muestra que hará historia en el mundo hemingwayano lleva por nombre “Recuperando a Hemingway-Hemingway bidaide”  e incluye alrededor de 50 fotos en donde se halla el escritor, muchas de ellas inéditas, cartas y otros documentos, como una reproducción de su pasaporte. También hay una reproducción tipo facsímil del artículo escrito por este joven periodista en el que describe, con ese estilo que quiere comenzar a ser un sello, su primera estancia en Pamplona. Hay que recordar que en ese viaje, hoy histórico, le acompañaba su primera esposa Hadley Richardson. Se agregan a la muestra, carteles de las fiestas de San Fermín por el período 1923 a 1931.

Además contiene como programa todo lo que ahora paso a detallar y puede que me falte algo como los vinos y los platos del lugar, que por supuesto tras la actividad, hay que acallar la sed y el apetito.

La agenda incluye a saber:

-Visitas guiadas gratuitas comentadas de la muestra y conducidas por el periodista y escritor Javier Muñoz, autor del libro “Comer con Hemingway” del que ya habláramos en este espacio.

-Hasta agotar existencia y para quien lo desee se halla “La guía Hemingway. La fiesta. Sanfermines, Pamplona  de Victus Rorat (1999) una obra coral que abarca diferentes aspectos del escritor.

-Hay disponible marcapáginas que conmemoran este acto en honor a Hemingway

-El ciclo de actividades en el Consistorio se extenderá hasta el 11 de diciembre.

-Un debate de mujeres corresponsales de guerra de varios países como Francia, Italia y Estados Unidos. Un lujo intelectual para tener muy en cuenta.

-La proyección del documental realizado en el año 2000 por el corresponsal de guerra ya fallecido Manu Leguineche.

-También se incluye un circuito por la “Pamplona Hemingwayana” donde el visitante podrá conocer y recorrer los periplos del escritor por la ciudad. Esta visita está guiada por el escritor Edorta Jiménez y por el periodista y escritor Javier Muñoz. Otro lujo de los organizadores en el que dos intelectuales muestran curiosidades de esta relación de Hemingway con Pamplona.

-No podía faltar y los españoles se enorgullecen de ello, un rincón, un lugar especial, para los lectores, para los que conocen y para los que descubren la obra del escritor.

Soy un extraño al País, soy argentino, no debería abrir más juicios o aplausos pero como un viejo seguidor de Hemingway, me pongo de pie y si aplaudo al Ayuntamiento de Pamplona por esta muestra a la vez que expreso dos conceptos: El primero es que por lo menos cada 2 años lo hagan de nuevo, es decir se repita y segundo que en otros lugares de España también se desarrolle algo parecido. Por respeto no me corresponde mencionar donde ni cuando pero una “Asociación Hemingwayana Española” como alguna vez lo propuse, vale por lo que Hemingway amó esa tierra. Si puedo observar, por lo poco que conozco, que jamás el idioma y la cultura española estuvieron ausentes de ese sentimiento. El resto, para los detractores de siempre, es anecdótico.

¡Felicidades y felicitaciones Pamplona y pamploneses!

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