Nueva Visita de Hemingway a Pamplona: Javier Muñoz informa en directo sobre el tema.

Se podría dar forma a esta nota a partir de la información que ya circula desde hace varios días y que el mundo absorbe con delicia. Porque se trata de un nuevo regreso de Hemingway a su amada Pamplona y por extensión a su amada España.

Pero me resulta más familiar no lo niego, pero también mas objetivo y periodístico brindar al lector una copia del correo electrónico recibido el 25 de noviembre pasado y que lo envía el escritor y periodista Javier Muñoz directamente de Pamplona.

Recordemos que el pamplonés Muñoz es autor del multipremiado libro titulado “Comer con Hemingway” un volumen trilingüe que comentamos in extenso en este sitio .
De paso Muñoz ha prometido fotos de la inauguración del evento que está comenzando ahora mismo. He aquí el texto y un sitio de referencia más el adelanto de algunas fotos.

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Buenos días, Oscar

 Soy Javier Muñoz, qué tal estás?

Este año vuelvo a coordinar junto con el escritor Edorta Jimenez el ciclo ‘Recuperando a Hemingway-Hemingway Bidaide’, que el Ayuntamiento de Pamplona vuelve a organizar esta año con el objetivo de recuperar al Ernest Hemingway más desconocido, el relacionado directamente con la cultura, el que construyó en la década de los años 1920-1930 un puente cultural directo entre París y Pamplona por el que viajaron las principales personalidades artísticas de la época.

El ciclo se desarrolla entre el 1 y el 10 de diciembre en Pamplona y cuenta con diversas actividades, todas ellas con entrada libre y gratuitas: una exposición en la plaza del Castillo al aire libre; un ciclo de conferencias, donde destaca la presencia del escritor y periodista Juan José Millás; y la proyección de la película ‘La Casa de Emak Bakia’, del director pamplonés Oskar Alegria.

Te adjunto una nota de prensa y un enlace para que te podáis descargar imágenes y el programa:

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El ciclo ‘Recuperando a Hemingway-Hemingway Bidaide’ se engloba en el proyecto ‘Destino Hemingway-Hemingway Bidaide’, que se configura por el espacio formado por Euskadi, La Rioja, Navarra e Iparralde; es el territorio del que se enamoró Ernest Hemingway en el año 1923 y al que regresó durante toda su vida.

Precisamente, esta segunda edición del ciclo ‘Recuperando a Hemingway-Hemingway Bidaide’ pretende mostrar el poso cultural de un Premio Nobel y Pulitzer, un hombre de su tiempo, como fue Hemingway.  La exposición muestra la relación que tuvieron Pamplona y Hemingway con artistas como el propio Man Ray; los pintores Waldo Peirce, Pablo Picasso, Joan Miró, Ignacio Zuloaga, Luis Quintanilla y Leopold Seyftter; la actriz Jósephine Baker; el músico Cole Porter; las escritoras Gertrude Stein, Alice B. Toklas y Dorothy Parker; la editora Sylvia Beach; y los escritores Scott Fitzgerald, John Dos Passos, Robert McAlmon, Bill Bird, George O’Neil, Chink Dorman-Smith, Harry Crosby, Harold Loeb, Bill Smith o Donald Stewart. Y es que Pamplona se convirtió en aquellos años en el lugar de obligada visita para la vanguardia cultural europea.

Un saludo

Buen fin de semana.

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Hallazgo: Hemingway escribió su Primer cuento a los 10 años

Ningún biógrafo pudo aventurar que Ernest Miller Hemingway pudiese haberse asomado a su mito, a su leyenda o a su destino cuando solo tenía 10 años. Pero siempre hay imprevistos con respecto a la vida de estas personas excepcionales. Por eso un hallazgo de hace  varios meses parece confirmarlo.

Primero lo leí como una noticia, luego recurrí a fuentes confiables, pues no quería escribir sobre ello hasta una confirmación más o menos certera sobre el origen de lo hallado.

He aquí una reseña de lo que pasó en Key West, Estados Unidos, lugar que fue residencia de Ernest Hemingway y su segunda esposa Pauline Pfeiffer:

-1- Muerto Hemingway en julio de 1961, Mary Welsh su cuarta esposa se dedicó a reunir todo material que hubiese pertenecido al escritor. Parece que en el invierno de 1962, es decir un año y meses de la desaparición física del escritor, viajó a Key West para visitar a la familia Bruce. Toby bruce fue antiguo colaborador de Hemingway como mecánico e incluso a veces actuó como chofer del escritor.

-2- En esa fecha Bruce “sacó” una pila de cajas que estaban o habrían estado en un depósito que se hallaba atrás de Sloppy Joe’s Bar, el lugar favorito con dueño muy amigo de Hemingway. Estas cajas contenían diversos ”objetos” del escritor. Mary las revisó. Llevó algunas cosas y dejo el resto en manos de Bruce. En la actualidad el material lo tiene Benjamin Bruce hijo de Toby.

-3- Para tener una idea, el material está compuesto por los mas diversos objetos ya que Hemingway “coleccionaba” y “juntaba” de todo. Por eso en este “montón” de objetos hay fotos, cartas, un mechón de cabellos del autor y 46 copias de fotografías que constituyó ‘un regalo’ del reconocido fotógrafo Walker Evans.

Vuelvo al presente:

-1-Key West es azotado por el huracán Irma

-2-El escritor Brewster Chamberlin autor de “The Hemingway log” una crónica secuenciada de la vida y la carrera del escritor (¿A quien se le ocurrió poner  como foto de tapa de su libro la misma foto que lleva la novela “Al romper el alba”?) y la Profesora Sandra Spanier, Directora del Hemingway Letters Project informan que en Mayo(de 2017) hallaron en un cuaderno con su tapa media rota y en ella un mapa del noroeste de Estados Unidos, un texto sin título en el que se relata un viaje a Escocia e  Irlanda. El cuaderno era de Hemingway, el nunca hizo ese viaje, el texto era de el y además dejó constancia de una fecha como 8 de septiembre de 1909. Es decir tenía 10 años.

-3- Del texto al cual todavía no accedimos, se expresa que es una ficción en 14 páginas de caligrafía infantil y aparece un Hemingway sensible a todo lo que le rodea y sabe como describirlo. Esto demuestra que su formación era muy buena. El texto sorprendió a todos por que muestra un Hemingway que muchas veces se trata de negar.

-4- Bruce dice que para preservar el archivo está pensando en venderlo. Cuestión que puede ser objetable. Si lo quiere preservar, puede donarlo a la Biblioteca Presidente Kennedy en donde se halla el más rico material intelectual y físico del escritor.

Quedan muchas preguntas pendientes que deben tener respuestas pero que no las disponemos. Por ejemplo ¿Cómo llega realmente Welsh a la casa de Bruce en 1962?  ¿Ya había revisado todo lo que había en Ketchum y en Finca Vigía? Pero hay otra pregunta oportuna o no, que viene al caso: ¿Qué buscaba realmente Mary en 1962? ¿Un texto? ¿Varios textos? ¿Trozos de textos? ¿Datos que le pudieran decir donde se hallaban? Quizás los investigadores pueden dar detalles y respuestas que yo no me atrevo a sincerar. Si bien Welsh quedó casi como una albacea de Hemingway hay luces y sombras en el entorno hemingwayano tras la muerte del escritor.

Tampoco está claro como Chamberlin y Spanier llegan a la casa de Bruce en medio del huracán Irma. ¿Fueron llamados o encontraron pistas que les llevaron a esta casa con material que tiene decenas de años y llega al siglo?

¿Es la única residencia que tiene material del escritor con esa antigüedad y valor? ¿Puede haber otras? La de los Bruce salió a la vista tras 56 años de la muerte de Hemingway. Parece que a partir de ese archivo hubo algunas exposiciones y actividades académicas que no se detallan. ¿Cuánto material y de que tipo, dejó Hemingway cuando se separó de Pauline? Justamente allí, en Key West. Cuando estuve, yo busqué una máquina de escribir en particular. Si, hay referencias. Hay que buscarlas.

200 años del Floridita: Un brindis en el favorito de Hemingway.

A pocos días de festejar La Habana en este mes de noviembre de 2017 sus maduros 498 años, un joven habitante de su villa cumple 200. Así es, situado en el medio de  esta bella e histórica zona vieja, cuando no antigua, allí en la intersección de las calles Obispo y Monserrate se halla la llamada “Capital del Daiquirí” bajo el nombre internacionalmente conocido como “El Floridita” o simplemente “Floridita”. En un blog de Hemingway no hablar de este magno acontecimiento de aniversario de “su bar” es como no hablar de Hemingway en un sitio del Floridita.

Aunque en otro texto me ocuparé con más detenimiento de este venerado e histórico lugar de esparcimiento solo quiero expresar aquí unas palabras a modo de saludo al cumplir dos siglos de existencia.

Fundado el 6 de julio de 1817 como “La Piña de Plata”, pasó luego a llamarse Florida y más tarde Floridita por aclamación.

Hemingway, quien otro podría ser, puso el broche histórico, tradicional, internacional y pocas veces concebido a este lugar. Primero con su sempiterna presencia. Después con un busto y más tarde con una estatua completa en posición de “barrero” esto es acodado en el extremo de la larga barra del Floridita que dicen tiene más de 100 años. Por si fuera poco el escritor generó su propio cóctel “Papa’s double” con doble ración de ron, sin azúcar y un toque de Marrasquino. No es el único del escritor. Pocos hablan, sin detrimento del Daiquirí, del “Death in the gulf stream” (Muerte en la corriente del Golfo) que en lugar de ron lleva ginebra holandesa.

Lo real es que no se puede prescindir de Hemingway y sus hasta 15 daiquiris seguidos en el Floridita y no se puede prescindir del Floridita en ninguna biografía del Escritor.

Por docenas se cuentan los “famosos” que pasaron por allí desde la época del escritor hasta el presente. Todos beben la especialidad de la casa, el “Daiquirí Floridita” observados discretamente por la estatua de Hemingway obra del escultor cubano José Villa Soberón.

Hay Floridita en otros ciudades del mundo como en Madrid, Los Angeles/ Hollywood, Londres y ahora ya cerrado en Dublin. Todos intentan conservar un ambiente de magia y elegancia como el original. Falta solo el fantasma de “Papá Hemingway”.

¡A la salud del Floridita que por muchos años siga brindado alegría!

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LA MUERTE DE LUIS GOYTISOLO: UN VACÍO EN LA LITERATURA UNIVERSAL

A comienzos de este mes, más precisamente el domingo 4 de junio de este año, falleció en Marrakech, Marruecos, el escritor barcelonés don Luis Goytisolo, un narrador excepcional, crítico y agudo que llegó a ser considerado como el mejor novelista español en lo que va de este siglo.

Galardonado hace pocos años, en el 2014, con el máximo premio de las letras españolas, el Premio Cervantes, Goytisolo fue motivo en este blog de una nota en el mes de mayo de 2015 titulada, “Hemingway y Goytisolo en Málaga” con motivo de un reporte periodístico que se reprodujo íntegro. Allí se informaba con buena dosis de humor el encuentro del catalán con unos 28 años y el “Viejo” Hemingway con un aura de fama insoslayable. Desde entonces, año 1959, el tema Hemingway no perdería nunca más vigencia y actualidad para el escritor español.

Poco tiempo antes de morir brindó una entrevista, foto incluida, en Noticias de Navarra el sábado 20 de mayo de este año y lo hizo desde Pamplona, en el hotel La Perla y en la habitación que en algún momento ocupó Hemingway en sus visitas con motivo de los Sanfermines. Atención a esto porque es una nota que muestra a Goytisolo en estado puro y hace referencia a su cuasi novela “Coincidencias” y por lo tanto a España. El título de la entrevista, “España cansa”, no es en vano.

La desaparición física de Goytisolo deja un gran vacío para los cultores y lectores de las letras que forman parte de la historia universal de la literatura.

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Hemingway, de incógnita, pasea por la muestra en Pamplona.

Llega a la plaza un tipo alto, grandote, da para un peso mediano-pesado, barriga ampulosa, barba y pelo entrecano, ojos penetrantes. Sabe lo que está viendo. Su imagen multiplicada en lugares diversos y la gente mirando. No lo ve a él. Ve a su imagen de entonces. A veces un chiquillo, otra un jovenzuelo, otra un marido amante y así conforma un rompecabezas que a el lo divierte.

Ha regresado a Pamplona porque lo han convocado. Da una vuelta por la carpa en la plaza. Hay fotos, afiches, libros. Se va al Café Iruña. Necesita un cafecito como los de entonces. Pide uno y lo bebe con deleite mientras mira un bronce que mucho se parece a él o el se parece al bronce. Piensa que el apetito no va a poder con el hambre. Desea un buen tinto. Esos cobijados y cuidados por los que saben. Lo va a acompañar con unos platillos con cardo o cordero. En fin, ya elegirá.

El barbudo pega un vistazo a esta nota por arriba del hombro del que la escribe y revisa unas fotos que envío un tal Javier, escritor y periodista pamplonés. De paso observa con detenimiento la seriedad de la gente que escucha lo que dicen sobre él. No puede con su genio y les recuerda que hay que asentar las posaderas y escribir solo pensando en la eternidad del hoy y ¿Mañana? Mañana quizás sea otro buen día. ¡Disciplina muchachas y muchachos! Otra vez mira las fotos. No están mal, dice para si, Ya voy a compartir una copa de vino y un plato con ese muchacho. Ahora se despide y se encoje de hombros por mí, que soy un aprendiz de escribidor. Lo conozco. Me conoce. Desde hace mucho, mucho tiempo. Mientras tanto, agrego aquí las fotos. El resto de la historia, gráfica, escrita o lo que sea es de “El viejo”. ¡Ah, perdón, se me olvidaba!, se llama Ernest Miller Hemingway.

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Las fotos que acompañan esta nota, un total de 14, fueron generosamente cedidas por el escritor y periodista pamplonés Javier Muñoz, que es el autor del libro “Comer con Hemingway”.

Para no hablar de cada una de ellas solo cabe decir que en estas fotos se puede ver la carpa instalada por el Ayuntamiento en la Plaza del Castillo. De refilón se perfila el Café Iruña en donde se halla el Rincón Hemingway. Hay fotos de visitantes mirando la muestra y de integrantes de excursiones por esta Pamplona hemingwayana.  Se lo ve a Javier Muñoz y al escritor Edorta Jiménez. También están presentes las  corresponsales  que intervinieron en un debate. Las fotos representan en buena medida lo expresado en la nota anterior en la que también se describió sucintamente el programa de la muestra.

En fin, agradezco este material gráfico de primera mano, que ha permitido armar la galería que ilustra esta breve nota y confieso que me encantaría, aunque sea de incógnito, como “El viejo”, estar allí. Eso si, a la hora de degustar vinos y comidas me hago presente en primera línea sin límite de horario y asesorado por los chefs que se expresan en “Comer con Hemingway”, quien de hallarse en el lugar fijaría de antemano la recorrida por los vinos y los platos que nos recomienden.

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Hemingway regresa a su gran amor: Pamplona

Creo que nunca  se fue definitivamente. Quizás dijo “Regreso en cualquier momento”. Ni siquiera expresó el consabido “No me olviden” porque sabía que  no lo harían. Alguien, varios, muchos lo aguardaban. De una manera u otra. Un vaso de vino mediante, por su puesto se trata de un vino con Denominación de Origen Navarra, para un brindis por el regreso a través del afecto, la simpatía, el respeto y también hasta la ignorancia de algunos que descubren que Ernest Miller Hemingway no es solo el nombre de un Nóbel, sino que también fue un ser humano excepcional, sensible al sufrimiento humano cualesquiera fuese el origen del mismo.

Así, su amor por España, su cultura, su lengua, su gente, se manifiesta hoy en este regreso al primer lugar español que pisó allá hace muchos años: Pamplona, a la que no olvidaría jamás y a la que volvería una y otra vez mientras las circunstancias lo permitiesen.

Y es Pamplona quien lo llama y lo convoca hoy con un programa singular y único en el orden académico, turístico y con ribetes epicúreos. Y él va estar allí. En un debate, en su Rincón en el Café Iruña, en las visitas guiadas, en los paseos. Muchos ciudadanos y visitantes no se darán cuenta de ello hasta que “El viejo” le ponga una mano sobre su hombro y le diga alguna frase que le permita vivir en el endiablado mundo que compartimos.

Es una muestra impactante desde del punto de vista organizativo e incluso emocional para no pocos, aún a la distancia. Lo que hace el Ayuntamiento de Pamplona es poner a Hemingway en el tapete y lo hace en una buena ocasión: El 90° aniversario de la publicación de “Fiesta”( The sun also rises en el original). En tal sentido el Consistorio pamplonés destacó que Fiesta “supuso la inclusión de Pamplona en la literatura  universal” lo cual no solo es legítimo sino que además  convierte ahora  esta “Fiesta pamplonés” en un “mes Hemingwayano”. Para ello se ha armado una exposición en la Plaza del Castillo con una carpa de 100 metros cuadrados abierta a todo público entre el 2 de diciembre del año en curso hasta el 8 de enero del próximo 2017. La muestra que hará historia en el mundo hemingwayano lleva por nombre “Recuperando a Hemingway-Hemingway bidaide”  e incluye alrededor de 50 fotos en donde se halla el escritor, muchas de ellas inéditas, cartas y otros documentos, como una reproducción de su pasaporte. También hay una reproducción tipo facsímil del artículo escrito por este joven periodista en el que describe, con ese estilo que quiere comenzar a ser un sello, su primera estancia en Pamplona. Hay que recordar que en ese viaje, hoy histórico, le acompañaba su primera esposa Hadley Richardson. Se agregan a la muestra, carteles de las fiestas de San Fermín por el período 1923 a 1931.

Además contiene como programa todo lo que ahora paso a detallar y puede que me falte algo como los vinos y los platos del lugar, que por supuesto tras la actividad, hay que acallar la sed y el apetito.

La agenda incluye a saber:

-Visitas guiadas gratuitas comentadas de la muestra y conducidas por el periodista y escritor Javier Muñoz, autor del libro “Comer con Hemingway” del que ya habláramos en este espacio.

-Hasta agotar existencia y para quien lo desee se halla “La guía Hemingway. La fiesta. Sanfermines, Pamplona  de Victus Rorat (1999) una obra coral que abarca diferentes aspectos del escritor.

-Hay disponible marcapáginas que conmemoran este acto en honor a Hemingway

-El ciclo de actividades en el Consistorio se extenderá hasta el 11 de diciembre.

-Un debate de mujeres corresponsales de guerra de varios países como Francia, Italia y Estados Unidos. Un lujo intelectual para tener muy en cuenta.

-La proyección del documental realizado en el año 2000 por el corresponsal de guerra ya fallecido Manu Leguineche.

-También se incluye un circuito por la “Pamplona Hemingwayana” donde el visitante podrá conocer y recorrer los periplos del escritor por la ciudad. Esta visita está guiada por el escritor Edorta Jiménez y por el periodista y escritor Javier Muñoz. Otro lujo de los organizadores en el que dos intelectuales muestran curiosidades de esta relación de Hemingway con Pamplona.

-No podía faltar y los españoles se enorgullecen de ello, un rincón, un lugar especial, para los lectores, para los que conocen y para los que descubren la obra del escritor.

Soy un extraño al País, soy argentino, no debería abrir más juicios o aplausos pero como un viejo seguidor de Hemingway, me pongo de pie y si aplaudo al Ayuntamiento de Pamplona por esta muestra a la vez que expreso dos conceptos: El primero es que por lo menos cada 2 años lo hagan de nuevo, es decir se repita y segundo que en otros lugares de España también se desarrolle algo parecido. Por respeto no me corresponde mencionar donde ni cuando pero una “Asociación Hemingwayana Española” como alguna vez lo propuse, vale por lo que Hemingway amó esa tierra. Si puedo observar, por lo poco que conozco, que jamás el idioma y la cultura española estuvieron ausentes de ese sentimiento. El resto, para los detractores de siempre, es anecdótico.

¡Felicidades y felicitaciones Pamplona y pamploneses!

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A 30 años de la muerte de Mary Welsh Hemingway.

El 26 noviembre se cumplen 30 años de la desaparición física de Mary Welsh Hemingway. Para ese entonces su vida había cambiado sustancialmente y aunque tuvo la potestad de aparecer como la albacea de Ernest Hemingway la polémica familiar y su entorno fue intenso.

Yo diría que hay tres partes en esta breve nota: La primera es describir quien fue esta mujer en su vida anterior a la aparición de Hemingway. La segunda parte la situaría como ¿Qué pasó y no pasó durante el matrimonio? Y la tercera es obvia, ¿Qué hizo o podía hacer tras la muerte- suicidio- del escritor?

Mary Welsh nació en Minnesota Estados Unidos el 5 de abril de 1908 en una  familia modesta y en un medio modesto. Desarrolló su carrera académica en la Universidad Northwestern y a los 30 años se casó con un compañero de estudios y conformó una relación que duró poco. Luego de ello se fue a trabajar a Chicago y más tarde ganó una posición en Londres en el Daily Express ya en la segunda guerra mundial, Si bien estuvo también en París, cuando esta ciudad cayó en poder de los nazis regresó a Londres. Por esa época conoció y se casó con un colega australiano Noel Monks, relación que como la anterior tampoco fue muy duradera. En 1944 en medio de los bombardeos, cohetes V2, y corresponsales de guerra, encontró a uno muy especial: Ernest Hemingway. Como no podía ser de otra manera intimó con el lo suficiente como para que ambos se unieran en matrimonio en Cuba en 1946, divorcios mediante. Para Mary era su tercer matrimonio y para Ernest el cuarto. Ambos vivieron y   compartieron los afanes de la vida hasta el suicidio del escritor. Hasta aquí la primera parte.

La segunda fue el matrimonio en si mismo. Hace poco se filmó, difundió y criticó no muy positivamente  una película que intentaba  reseñar la vida de Hemingway y su tercera esposa Marta Gellhorn. La película se vendía, o mejor dicho se vendió, como una “relación tormentosa”. No tuvo gran éxito y los especialistas se encogieron de hombros como frente a otras películas con o sin Hemingway. En el caso de la vida con Mary y en especial en los últimos años, la relación que también podría dar para una película, podría calificarse de la misma manera como “tormentosa” agregándole otros adjetivos no menos significativos. Sin ninguna duda que el Hemingway de Gellhorn no es el de Mary.

Además hay que destacar que median 15 años entre su matrimonio y la muerte de Hemingway. Pero los últimos 5 a 7 años son trágicos. A Mary le “tocan” por decirlo burdamente, los accidentes aéreos en Africa, un accidente en auto, la bebida, siempre la bebida. Un mundo inhóspito para un Hemingway sin paciencia que  va perdiendo el motor de su vida: la escritura. El hombre de la disciplina espartana, se encamina a su desfiladero de Las Termópilas. No entregará sus armas, tampoco se rendirá. Se matará el mismo porque si “…no puedo vivir como los animales que he matado, no deseo vivir…”.

En este contexto Mary es testigo de lo bueno y de lo malo y debe aguantar presiones internas y externas, familiares y extra familiares con un Hemingway cada vez más enfermo, más agresivo y más incompresible para ella y para todos, aún cuando esos “todos y cada uno” tengan una “teoría” de la situación.

Sobreviene la internación en la Clínica Mayo y los para muchos innecesarios “choques eléctricos” que no benefician, para nada al enfermo. Hasta Marta Gellhorn opina desde afuera como lo hace notar Jeffrey Meyers en una apuntada biografía (de la cual ignoro si hay traducción al español). Mientras tanto Ernest y Mary se refugian en la casita comprada en 1959 en Ketchum, Idaho. En la madrugada del domingo 2 de julio de 1961, una explosión sobresaltó a Mary. Cuando bajó de su dormitorio, Hemingway ya tenía el cráneo destrozado y no sufría más los dolores físicos y espirituales de este mundo.

La tercera parte es Mary pos Hemingway y acá si hay datos, interpretaciones, juicios, opiniones y todo lo que se pueda imaginar en torno al que ya era un mito en vida, que ahora estaba muerto. Todas las voces se escuchan hasta hoy mismo sin distinción de calibre, sobre el suicidio del escritor. ¡Los que lo precedían y los que lo seguirían! Esto era solo uno de los “temas” del corrillo. Pero además estaba Mary y diría que nadie se olvidaba de ella… para bien o para mal. Diversos adjetivos la acompañarían hasta después de muerta.

Yo estuve en Octubre de 1961 en Nueva York. Allí también escuché sobre Mary. No pude entrevistarla. Nadie supo decirme donde se hallaba. Con el tiempo fui tomando conciencia de todos los temas que faltaron hablar en ese 1961. Por ejemplo las negociaciones sobre Finca Vigía, el material que se hallaba en el banco y que parece que Mary rescató a cambio de la Finca. Solo ella y Hemingway sabían lo que allí había. Luego el ariete cubano usando el nombre de Hemingway, Finca Vigía, el Floridita y otros lugares que frecuentaba el escritor como  demostración antinorteamericana. A su vez Mary donando “La macía” de Miró sobre la que ya algo escribimos a propósito de un libro singular y a la vez hablando con Scribner sobre “algunos” borradores que cuando tomaron forma fueron libros como “Fiesta”, “Islas en el Golfo” “El jardín del edén” y otra vez la polémica sobre las consiguientes rentas económicas que ellos representaban considerando además su traducción. Otro tema no menor fue el derecho al uso del apellido Hemingway, en ropa, cañas de pescar y  armas, ¿A quien pertenecía? Cuestiones jurídicas sin duda que motivaron arduas gestiones.

Toda la documentación disponible a veces habla o a veces insinúa pero señala las discusiones sobre lo que Hemingway dejó en términos de valor económico. La herencia literaria es otra cosa y pareció hallarse lejana, pero reconocible y respetada.

Por fin Mary Welsh vivió un tiempo en Ketchum. Tengo entendido que a la fecha esa propiedad es patrimonio histórico y que van a hacer allí un museo que recoge objetos y la historia del escritor. Luego con todo el caudal de recuerdos se radicó en Nueva York y escribió su autobiografía “How it was” que fue de utilidad para los investigadores de la vida de Hemingway. Diez años después y con un cáncer que  había minado su organismo, el 26 de noviembre de 1986 falleció en el hospital en que estaba internada. Por pedido expreso de ella, su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Ketchum, muy cerca de donde reposa el de Ernest Hemingway.

Escribo esta nota con cierta reminiscencia y respeto por el tiempo que pasó. Quizás hubo posibilidad de conocer a esta mujer para hablar sobre “El Viejo”, pero la oportunidad no fue propicia.

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HEMINGWAY VISTO POR JAVIER MUÑOZ EN UNA ENTREVISTA PARA EL DEBATE

Hace unos días escribí una nota sobre un libro excepcional sobre Hemingway obra de Javier Muñoz, un periodista pamplonés independiente que se atrevió a armar un buen jaleo siguiendo las “huellas” de “El viejo” por Navarra, Euskadi, La Rioja, Aragón y País vascofrancés. Lo hizo con la intervención de 52 cocineros y cocineras de 44 restaurantes, que acumulan 25 estrellas de la grandes-Michelin- más 128 recetas y un sitio web para consultas sin olvidar que el volumen es trilingüe -castellano, inglés y francés- y con tantas cifras he dejado de lado el título provocativo: “Comer con Hemingway”. No concluye todo allí sino que al contexto gastronómico-turístico el escritor pone el acento en Hemingway hablando de él, sus preferencias y sus gustos.

Me llamó poderosamente la atención este enfoque del pamplonés y ahora recuerdo dos detalles para el interesado en Hemingway y lo epicúreo. El primero es una vieja cita bibliográfica. Se trata de una introducción a una versión en español de “El viejo y el mar” de Febrero de 1983.  Allí Carlos Alberto Montaner, un periodista cubano exiliado y nacionalizado español y estadounidense, hablando de Hemingway pone un subtítulo “Una relación gastronómica “y relata pasos de Hemingway por restaurantes de varios lugares. El autor concluye que si visita Kenya y pasa por las faldas del Kilimanjaro inexorablemente daría con el restaurante o la taberna que frecuentaba Don Ernesto. En el caso de España en particular es tal la ligazón de Hemingway con la comida y las bebidas del país que hay para escribir mucho y con detalle.  Es tal, vuelvo a repetir, la ligazón mencionada que por ejemplo se llega al humor y a la paradoja como en Madrid que muy cerca de Botín el restaurante madrileño que en “Fiesta” Hemingway expresa comer cochinillo con un Rioja Alta, hay otro restaurante de buena cocina que no vacila en decir a través de un letrero y lo repito teatralmente: Señores, ¡Aquí no comió Hemingway! Estuve en el y les expresaba que era tanto una virtud como un defecto. No es porque si. Pero es tan fuerte la imagen de “Papá” en esa España temperamental y a la vez de una insoslayable cultura, que se dan hechos como los que acabo de narrar. Cuba mucho mas pequeña no le va en zaga y varios países tienen marcas indelebles.

Pero dejo ahí el tema y como expresaba en la nota anterior debía preguntarle a Javier Muñoz algunas curiosidades que requerían ser aclaradas. Como tal me comuniqué con el periodista y escritor y debo destacar y agradecerle aquí que 24 horas más tarde recibí una respuesta de la que cualquier periodista, mucho más avezado y legítimo que yo estaría orgulloso. Demoré en responderle al autor ante la duda de si ponía su riquísimo texto al público en general o lo recortaba o hacia modificaciones. El decidió con total libertad lo que aquí se publica. Pero primero mi texto original con preguntas:

-1- ¿Porqué Hemingawy?  ¿Cómo nació la idea?

-2-¿Cuánto tiempo duró la ejecución del proyecto? ¿Cuál es la editorial?

-3-¿Están previstas otras áreas, zonas o provincias? Esta obra que todavía no tengo pero la he pedido es magistral en el sentido académico de la palabra. El personaje lo da es cierto pero la idea supera con mucho a otras que conozco pues sigo el tema cocina y enología a través de lecturas y de la literatura. Por ejemplo he leído sobre Proust, Dumas etc. Pero esto impresiona por la contundencia.

-3- ¿Cómo es el Rincón Hemingway donde se presentó el libro? Me pareció ver en las fotos y videos una estatua del escritor como en el Floridita en La Habana.

-4-Una pregunta trascendente: ¿Qué es eso de la mala imagen de Hemingway”?  No pude escuchar el detalle en los videos. ¿Qué palabras expresaste? Si es posible las quiero textuales para reproducirlas. La mala imagen Javier es un tema que viene desde que vivía este señor.

 

Y he aquí un generoso correo de tres páginas del autor de “Comer con Hemingway“el periodista independiente Javier Muñoz nacido en Pamplona en 1972, quien es generoso a la vez con quien le escribe pues sus conceptos sobre mi persona solo me brindan apoyo para mi modesta tarea. El texto que sigue es directo y sincero. No escapa a las preguntas y plantea su posición frente a ellas y al problema o cuestión que esconden.

 “Muchas gracias, Oscar.

Es un honor que alguien con tu bagaje sobre Hemingway hable así del libro-guía ‘Comer con Hemingway’.
Creo que has entendido perfectamente lo que he intentado hacer.
Yo soy periodista de estudios, pero juntaletras de profesión.

Voy a intentar responder a tus preguntas (todas ellas más inteligentes que seguramente mis respuestas).

Por qué Hemingway… Como te decía, siempre he sido un voraz lector, desde adolescente (esto no me viene de familia). Y el escritor que más me impactó fue Hemingway, por esa manera de describir, enumerar, reflejar la realidad (poderosamente periodística) me llenó y, seguramente, me dirigió hacia el Periodismo y no hacia mi verdadera vocación, la Historia. Con el paso de los años las he ido juntando.
A lo largo de este tiempo he trabajado en medios de comunicación, en gabinetes de prensa públicos y privados y todos ellos me han acabado cansando. En todos ha llegado un momento que no tenía nada más que aportar. Entonces decidí trabajar por mi cuenta, trabajando como periodista para terceros (algunas veces como ‘negro’) y siempre buscando ofrecer trabajos propios, libros y revistas, en los que he intentado conjugar historia con turismo y gastronomía.

La presión del trabajador autónomo es grande, más en tiempos de crisis. Y después de pensar mucho y escuchar mucho, vi la necesidad de unir territorios vecinos, que se necesitan y que tienen una cultura, tradición, historia, lengua, deporte y relaciones sociales semejantes. Un territorio que gira alrededor de Navarra y que históricamente siempre han estado ligados.

Y descubrí, por esas cosas de la vida, que esto ya lo había descubierto alguien antes que yo y que lo había dejado escrito: Hemingway. Él es el nexo de unión con cada uno de los cinco territorios de ‘Comer con Hemingway’, porque descubrió un lugar en el que se encontró a él mismo y al escritor que llevaba dentro; un espacio que cambió la literatura anglosajona y la propia vida de Hem. A partir de estas vivencias nada fue igual.

Y descubrí el Hemingway más humano, el que fue capaz de mantener amistades durante toda su vida (algo realmente complicado), el que amaba el territorio, las costumbres, la gente y la gastronomía. Un Hemingway desconocido para la mayor parte de la sociedad, un Hemingway comprometido con lo local, con lo cercano. Y me di cuenta de la manipulación que sufrió por parte del turismo de la dictadura franquista (contra la que él tanto luchó) para vender una España de borrachos, paella, toros y mujeres.

Hemingway, cuando vuelve en el año 1953, se redescubre a él mismo, al joven que dejó en el año 1938, y vuelve a encontrar las ganas de vivir entre la enfermedad y la tristeza patológica. Vuelve a ser él mismo, for ever young! que decía el otro al que le quieren dar el Nobel.

Lo que me saca de quicio es la cerrazón, es ver cómo la imagen franquista se ha incrustado en la genética de la sociedad de estos territorios: Ese viejo que se emborrachaba en la plaza del Castillo, es la frase que se escucha en Pamplona. Pues ese viejo cambió la literatura y puso a todo un territorio, más amplio que Navarra, en la literatura universal. Hace tiempo que hay mucha gente que dice si Hemingway ha sido perjudicial para Pamplona; ignorantes que no saben de qué hablar. Si un Premio Nobel, un Premio Pulitzer, demuestra un amor fuera de dudas por un territorio que no es su patria natal lo normal es ofrecerle gratitud eterna…. y tener la capacidad y la habilidad para canalizar ese regalo.

Aquí nadie había tenido esa necesidad. Mucho egocentrismo y poca autocrítica.

Recuperar el Hemingway de los años 1920-1930, el que se comprometió con una tierra y con unas gentes a las que amó durante toda su vida. Actualizarlo a través de la gastronomía, uno de los patrimonios inmateriales de la humanidad que Hemingway más disfrutó y de los que más habla en sus libros. Y del turismo, del viajero, del placer de conocer lugares y gentes.

Todo se funde en la figura de Hemingway, que sin duda no es el mejor escritor del mundo, pero maestro para escritores como García Márquez, por ejemplo, un maestro para los escritores actuales que critican a Hemingway. No conocen la regla de tres sencilla.

Y entonces surgió la idea. A finales del siglo XIX comenzaron a comercializarse las guías de viaje basadas en escritores y novelas (las guías roja y azul); a estas guías Michelin le unió en 1927 la gastronomía, pero quitó la literatura y la historia. Y como todo está inventado, pues pensé que quizá fuese una buena idea unir literatura, gastronomía y turismo, con dosis de naturaleza, arte e historia, en un territorio formado por Navarra, Euskadi, La Rioja, Aragón y País Vasco francés separado por unas fronteras políticas y administrativas que nunca han existido en la mente de sus gentes.

Desde que descubrí la idea hasta la publicación de ‘Comer con Hemingway’ han pasado dos años. Y ahora las administraciones comienzan a ver la necesidad de unir, eso Hemingway ya lo sabía y los cocineros también. La editorial soy yo mismo, he podido cubrir los gastos con la colaboración de administraciones y empresas privadas.

Sí tengo en mente varios proyectos relacionados, pero aún no tengo claro cuál debe ser el siguiente. Voy a dejar unos meses de reposo para seguir promocionando la actual guía y ver qué pasa. Hemingway era muy generoso y creo que también hay que darlo a conocer al público en general, y no solo a los hemingwayanos. Un tipo muy culto, muy comprometido, muy cercano, muy amigo de sus amigos y muy ligado al territorio, a la tierra.

El Rincón de Hemingway se encuentra en el Café Iruña de Pamplona. Se creó para homenajear a Hemingway; es un lugar poco conocido. De hecho, en Pamplona y en Europa en general creo que se conoce poco a Hemingway, se conoce su imagen, pero no a la persona.

Botín; voy a presentar el libro en Botín creo que el 21 de noviembre. Me hace mucha ilusión presentar el libro en los lugares donde estuvo Hemingway: Pamplona, Café Iruña; Bilbao, Hotel Carlton; Madrid, Botín…

La mala imagen creo que ya le he explicado antes, pero parece que aquí no se ha sido agradecido con el regalo de Hemingway. Ha sido cuestión de ineptitud y creo que se puede recanalizar. Es muy fácil echarle las culpas de la falta de capacidad a otro, y si encima está muerto o suicidado… No puede ser que se tenga un debate de si Hemingway benefició o perjudicó a Pamplona y a las fiestas de San Fermín. Si alguien con reconocimiento internacional solo dice cosas buenas de ti lo que hay que hacer es agradecerlo y canalizarlo, no llenarte los bolsillos manteniendo la imagen franquista (hasta ahora) y luego echarle las culpas por el bajo nivel turístico de los Sanfermines. Qué poca vergüenza!

Lo que me gustaría es dar las gracias al maestro cocinero Luis Irizar, él vio muy claro el proyecto y sus posibilidades. La verdad es que todos los chefs han sido una de generosos que Hemingway.

Creo que era necesario actualizar a Hemingway y presentar la realidad (había gente que se pensaba que era franquista, hay que joderse). Devolverlo a lo que tú dices, ciudadano del mundo; amante del terruño; el que amaba lo local y lo hizo universal.

Seguro que hay cosas que no te he respondido, dímelo e intentaré ser más concreto.

Muchas gracias, Oscar por tu amabilidad, porque sé que tú sabes de Hemingway cien mil veces más que yo.

Para todo lo que necesites, ya sabes dónde estoy. Creo que vives en Argentina (por el dominio de tu blog), pero si estás en Madrid el 21 me encantaría tomar un vino.
¡Salud!

munoz

Javier Muñoz

 

 

 

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Hemingway: Un libro excepcional invita a compartir una comida con el escritor.

Un periodista pamplonés produce una revolución inesperada pero necesaria en el mundo hemingwayano. Lo hace desde la óptica de la gastronomía, la enología, el turismo  y porque no desde el concepto del epicureismo hemingwayano.

Así es, Javier Muñoz dio a conocer su libro-guía “Comer con Hemingway”. El periodista logra unir tres vectores como son la gastronomía, el turismo y desde luego los pasos y huellas de Hemingway en esta España que el escritor confesó que amaba. Cuestión esta última que siempre destaco pues es una pauta cultural importante en este hombre que es un “ciudadano del mundo”. Por ello las “huellas” de “El viejo” son seguidas en Navarra, Euskadi, La Rioja, Aragón y País vascofrancés.

Muñoz no lo hace solo, se vale del conocimiento, experiencia y colaboración de 52 cocineros y cocineras, que pertenecen a 44 restaurantes y un dato para los que nos gusta la cocina, entre todos ellos suman 25 estrellas Michelin. En el texto se ofrecen recetas que interpretan la gastronomía de cada zona. Los “chefs” no son egoístas. Brindan 128 fórmulas y el autor ya previó un sitio web www.comerconhemingway.com para las consultas del caso para quienes han adquirido el libro y desean detalles sobre el desarrollo de las recetas. Estas consultas no solo pueden orientarse a la gastronomía, sino también a los lugares  y en especial al hombre que motiva tamaño esfuerzo del periodista pamplonés: Ernest Hemingway a quien, además, le sorprendería  encontrarse con una buena cantidad de fotos inéditas para la mayoría de sus seguidores. Hay que recordar que si la historia es correcta, el primer contacto del escritor con España, en ese entonces casado con Hadley Richardson su primera esposa, visita con ella  Pamplona. Es la primera marca a mi juicio de la “hispanidad” que sentirá Hemingway hasta el fin de sus días. Por otro lado el Nóbel 1954 de Literatura hoy sigue uniendo gente y territorios. En este caso se unen cinco territorios  con lugares recorridos por el motivador de este texto.

El libro-guía es trilingüe, castellano, inglés y francés  y se presentó en coincidencia con los noventa años de la aparición de “The sun also rise” obra conocida en su traducción como “Fiesta”.

Hay dos detalles que quiero destacar: Primero la tarea desplegada por Javier Muñoz para el logro de una obra de esta envergadura y naturaleza. No conozco tanto, pero no ubico un libro similar que en el cual converjan aspectos hemingwayanos, algunos destacados y otros desconocidos. Por otra parte favorece en la actualidad la presencia de una gastronomía y una enología cuidadas y elaboradas conservando tradiciones e innovando con la modernidad en cada terruño. Es un lujo cultural que el lector del libro se verá tentado a recrear en el lugar mismo que se cita. Es una invitación al viaje.

Lo segundo es que me reservo aspectos de este tema en general para preguntarle a Javier Muñoz mis curiosidades que son varias. De paso el ya me autorizó. De manera que le estaré enviando mis interrogantes a este joven periodista que debe haber dejado boquiabierto a más de un seguidor de Hemingway en un momento donde y sin recurrir a citas políticas específicas, la figura de Hemingway tiene un resurgir yo diría,  metaliterario.

Mientras tanto, el texto del pamplonés marca una bisagra en las obras acerca de Hemingway y su mensaje es diferente pues destaca el Hemingway humano y afectuoso del cual, diría por saberlo hace más de medio siglo, casi nunca se habla.

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