“HEMINGWAY EN LOS SANFERMINES”: Un libro de Miguel Izu.

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¿Otro libro más sobre Hemingway….? No, cada uno es importante porque de una u otra manera habla del escritor y permite conocer más acerca de él.

Tal es el caso de “Hemingway en los Sanfermines” (Ediciones Eunate) de Miguel Izu que hizo su aparición hace pocos días en Navarra. De entrada al lector atento le recuerda otro de hace medio siglo de José María Iribarren (Hemingway y los Sanfermines) que fue indudablemente de cabecera para muchos investigadores. Izu lo cita y rinde su homenaje para con esta obra novedosa en su tiempo.

Proveniente de las Ciencias Sociales, con excelente formación académica, el autor invita al lector a sorprenderse con sus afirmaciones documentadas con sobriedad y con firmeza.

El texto busca en todo momento el rigor de la disciplina histórica en el marco de un anecdotario que lo hace entretenido y por momentos humorístico por lo que cuenta. Es posible que logre, sin quererlo, interesar más al lector, por Hemingway y su obra por el contexto que relata. Se podría pensar que va en detrimento de la figura del escritor, pero en realidad solo genera algunas certezas sobre algunos hechos que han sido modificados a favor o en contra de lo mítico de acuerdo al cristal con que se mire.

Quizás el país que menos “explotó” la figura de Hemingway fue su propia patria, el lugar donde nació. Salvo Key West en muy poca medida, el resto en primer lugar Cuba por lejos y luego España, Francia e Italia en ese orden. ¿Africa? Todavía falta mucho para incluirla. Hay una deuda con ella.

Es importante cuando Izu dice “Hemingway se ha convertido en personaje folclórico, como mascota de los Sanfermines”.

Es una buena frase si lo que importa es la anécdota entorno a un personaje que quizás nunca buscó serlo pero lo fue a partir de una vida real que luego escribió. Lo mítico, si existe o existió, lo dio el tiempo y los sentimientos. Quizás pase con todo artista que aparece demasiado en la escena cotidiana. El precio es alto sin contar las acciones y las versiones de quienes lo detestan por esa coyuntura. También, es cierto, suelen llamarle de distintas maneras. La más común aunque tan atrevida como cualquier otra es “envidia” cuando no alguna más grave en tanto y cuanto involucra sentimientos de personas, de grupos o facciones.

El autor confesó no ser aficionado a Hemingway sensu stricto sino más bien al personaje. Claro se puede no ser aficionado a Dalí, por ejemplo e interesar más el personaje (¡Y qué personaje!) que su arte. Y el arte es provocación en la mayoría de los casos. Hemingway fue un provocador  a su  manera como Dalí lo fue a la suya y la lista es larga, las épocas son diferentes y hoy hay más provocadores que entonces gracias a los medios masivos. Y sin ninguna duda hoy hay más Hemingway y Dalí que entonces y provocando con más fortuna y ocasiones. Claro, por ahí nos olvidamos del talento y la brecha entonces es importante. Hay provocadores por algunos días, meses o años. Otros lo son o lo serán por siglos.

Si el lector es heminguayano a ultranza o no, debe leer y releer el libro de Izu. No solo con el respeto que merece todo autor sino porque de una manera u otra humaniza y confirma certezas sobre un Hemingway, cada vez más actual, que aparece como un fantasma donde menos se lo espera y lo hace a cada rato.

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Una estatua de Hemingway engalana Finca Vigía

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¿Es la tercera o la cuarta imagen escultural de Hemingway en Cuba? La primera fue el busto del escritor en su rincón preferido en un sitio largamente frecuentado: El Floridita y eso fue por allá en el 54 tras el Nóbel. Le siguió Cojimar, como un homenaje pero también un testimonio de quien fue y seguiría siendo un pescador especial entre muchos. En el 2003 José Villa Soberón conservó ese rincón famoso donde la barra hace un codo y ubicó allí como apoyado en ella a “Papa” de tamaño natural, de pie y diría con gesto afectuoso. Le puso unos papeles frente a él y cada día un daiquiri especial, un “Papa Double” preparado muy cerca de él, le acompaña y nos acompaña cuando haciendo de turistas nos tomamos una foto con él, brindando por supuesto y para algunos con las ocultas ganas de haberlo podido hacer en la realidad.

Hoy en 2019, la bella Habana cumple cinco siglos y se halla más joven que nunca. ¿Y cómo fue que algún heminguayano deseó acompañarla en este festejo?

Dos empresarios suecos, Dan y Cristin Olofsson, heminguayanos admiradores de la obra del gran escritor decidieron donar un busto de Hemingway como un doble homenaje: Por un lado recordar al escritor con una impronta que perdure como la piedra y por otro homenajear a La Habana por sus 500 años de fundación. Encargaron la responsabilidad de ejecutar la obra al renombrado artista sueco Johan Falkman.

La obra instalada el día del aniversario de La Habana se halla emplazada en el parque junto a la casa que habitó Hemingway y que hoy es museo ya famoso.

Esta instalación contó con el aporte del Museo de Bellas Artes  local y con la colaboración de la curadora Yanet Berto quien coordinó el evento.

Junto a la inauguración de la obra se presentó una partitura musical creada y grabada por Carl Adam Landstrom inspirada en “El viejo y el mar”. También participó el actor cubano Emilio del Valle en una representación teatral basada en una obra escrita por Jennifer Clement escritora mexicana-americana, obra compuesta y especialmente dedicada a Hemingway

Participó del acto el embajador de Suecia quien recordó que Hemingway no pudo viajar a Estocolmo para recibir el máximo galardón de las letras y fue un colega suyo quien tuvo el honor de entregarlo en un acto en La Habana.

Como corolario: Este hecho revela una singularidad y es la vigencia de Hemingway bajo las formas más diversas. Esta singularidad no es casual, no es producto de un azar, como tampoco es producto de lo comercial y publicitario. Dos suecos, desde tan lejos, hacen un aporte por afecto con un escritor norteamericano que residió por 21 años en esa casona que hoy hospeda la escultura que ellos donaron. ¿Cuantos más habrá que nos sorprendan con su afecto por “El Viejo”? ¿Cuántos más hay ya mismo que de una u otra forma saludan a Hemingway como a un veterano de las letras y sienten por él el respetuoso afecto de un amigo lejano?

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Nuevo número de The Hemingway Newsletter

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La tapa muestra una luminosa foto de montañas, picos y  arboledas y un breve texto de Hemingway, extraído de una publicación suya en Vogue en febrero de 1939. Así se presenta el número71 de The Hemingway Newsletter, publicación de The Hemingway Society.

La publicación va más allá de las consideraciones de un boletín. En realidad es un documento que sintetiza acontecimientos académicos de 2018, 2019 y preanuncia actividades de 2020. Hay una buena nota sobre el “Grappa boy” y el museo dedicado al escritor en Bassano del Grappa en Italia un lugar que rememora hechos de la primera guerra mundial y del entonces conductor de ambulancias y joven periodista. Se desarrollan también apuntes académicos y testimonios fotográficos en abundancia.

Sin duda la nota de tapa y central es el acontecimiento académico de mayor impacto en el ámbito heminguayano como es en este caso la XIX Conferencia Internacional Hemingway en 2020 tema este sobre el cual ya se señaló su trascendencia en una nota anterior.

La Conferencia se realizará en Wyoming y Montana desde el 19 al 26 de julio del próximo año. Y allí, en el medio del encuentro académico se halla la fecha del cumpleaños número 120 de “Papa” Hemingway. Con precisión, el 21 de julio.

No se puede dejar de mencionar el anuncio también para 2020 del volumen número 5 de las cartas de Hemingway. Este trabajo, denominado en conjunto Hemingway Letters Project en el que lideran Sandra Spanier y Edwin E.Sparks ambos de la Universidad del Estado de Pennsylvania, reúne la abundante correspondencia del escritor que aparece comentada y tratada en relación a las obras que se publicaban en ese mismo momento o a los tiempos del escritor dedicados a la escritura e incluso a vivencias, algunas de ellas muy personales.

La publicación concluye con una nota in memoriam dedicada al Reverendo Prof. Dr. W. Wayne Fraser  un académico de larga trayectoria ligado a la lengua inglesa y a continuación otra nota en recuerdo de Jenny Phillips a quien mencionáramos en más de una ocasión en este blog. Phillips fue cofundadora de la Fundación Finca Vigía con sede en Boston, pero a la vez destacamos su status de nieta del editor y amigo de Hemingway, Maxwell Perkins

Con los recuerdos de la Conferencia de París en 2018 y con la propuesta de Wyoming y Montana para 2020, esta publicación merece una lectura detenida ya que sintetiza instancias académicas importantes para el conocimiento de Ernest Hemingway.

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HEMINGWAY: DOS LIBROS ARGENTINOS HABLAN DEL ESCRITOR. UNO DE ELLOS, PREMIADO INTERNACIONALMENTE

Tal cual lo expresa el título, dos escritores argentinos investigadores de Ernest Hemingway dan a conocer sendos libros sobre el Nóbel de Literatura 1954.

Una rápida mirada  sobre esta noticia muestra que, para el lector hispanoparlante, se halla frente a dos volúmenes con características distintas pero con el factor común que se refieren  a Hemingway.

“El muertito de Hemingway” una novela de José María Gatti encarada con un perfil definido por el mismo como “bio-histórica-policial” tiene como base   episodios de la vida del escritor. No es para detallarla aquí, pero vale la experiencia de leerla no solo como novela ya que el autor suma una larga trayectoria de investigación sobre Hemingway y agrega a ello publicaciones literarias. Hay que destacar que el autor conduce desde hace años el blog “La pipa de Hemingway” considerado entre los 10 mejores blogs temáticos sobre  Ernest Hemingway.

La novela a que hacemos referencia es la undécima obra de Gatti en una producción que va desde 1980 hasta el presente en forma ininterrumpida. Recientemente ha sido designado Miembro de la Academia de Artes y Ciencias de la Comunicación.

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El otro texto es de Ricardo Koon escritor y docente neuquino que también dedicó su vida a investigar sobre Ernest Hemingway. Durante cuarenta años recopiló y contrastó abundante información. Fue una tarea de largo aliento y dedicación. En 2015 publicó un voluminoso libro de más de mil páginas. Era –es una biografía de “Papa” y lo tituló “El ultimo León”. Ahora en 2019, el Movimiento Literario e Histórico Internacional Ernest Hemingway, organismo con sede en Estados Unidos de Norteamérica, le otorgó el Premio de Literatura en Español a la obra de Koon, lo cual es un mérito internacional de alto nivel.

Koon es un docente que ha dedicado su vida a la investigación y también ha trabajado sobre aspectos de la historia patagónica. Así se destaca la obra “Pioneros judíos del desierto (Neuquén y Río Negro 1879-1929)”.

A finales de la década de los 80, Ricardo Koon fue designado miembro de la Cátedra Hemingway del Instituto Internacional de Periodismo José Martí en la República de Cuba.ricardo koon[1]

En ambas obras sobra talento y capacidad de trabajo y dedicación. Pero, a mí como escribidor, me gusta, me agrada, destacar una palabra que sigue siendo irremplazable a mi modo de ver cuando se examina o se está frente a las obras de personas como estas: La palabra es amor. Si, esa palabra trasmite sensaciones y sentimientos de quienes con gusto, con esfuerzo con dedicación y sacrificio nos brindan textos que nos permiten conocer, divertirnos, preocuparnos-ocuparnos, y sentir la libertad y el conocimiento que brindan los autores.

¡Bienvenidos sean!

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Hemingway y su vida: Un nuevo libro y una serie, tratan sobre ella

En ruta a Madrid, una ciudad que conserva lugares hemingwayanos, me entero de dos noticias que vuelven a marcar este año en curso con varios acontecimientos relacionados a la vida del escritor.

En primer lugar, la aparición de un nuevo libro. En efecto, a través del diario “Correo” de Lima, Perú, me entero que tras siete años de investigación, el periodista y escritor peruano Omar Zevallos, condensa su trabajo en un volumen titulado: “Hemingway desconocido”. “Cuatro crónicas secretas sobre el escritor en el Perú y en el mundo”.

En cientodoce páginas y editado por Debate en Perú, Zevallos relata en sus cuatro crónicas, la experiencia de pesca del escritor en Perú con motivo de la película sobre el libro “El viejo y el mar”; luego habla del fantasma de Hemingway en Finca Vigía, en Cuba. En la misma Cuba, relata en su tercera crónica sobre Leopoldina y Hemingway, es decir sobre la relación entre la amante cubana y el escritor. En la última, otra vez aparece el amor y allí trabaja ideas sobre la relación entre Hemingway y Marlene Dietrich, la célebre actriz.

En fin, es como un paseo por cuatro hitos en la vida de un Hemingway que la vivió como si cada día fuese único y a veces como si fuese el último.

La segunda noticia me llega a través del diario “La voz del interior” de Córdoba, Argentina y también impacta. No es un libro, ahora es una serie para televisión con características de “biopic”, es decir con fuerte carga biográfica. Se trata esta vez de un trabajo que toma como base el libro póstumo de Hemingway, “París era una fiesta” (Título original: “A moveable fest”). La nota informa que es un proyecto toda vía sin compromiso empresario que está a cargo de los productores John Goldstone, Marc Rosen y atención a esto, junto a ellos participa la hija de Jack Hemingway y por lo tanto nieta del escritor, la actriz de cine y autora de varios libros Mariel Hemingway.

Como se conoce, la obra trata del Hemingway joven, del Hemingway parisino y el ambiente bohemio, aventurero e innovador del París de los años veinte.

Hay que seguir de cerca esta producción, El material es rico, sugerente de ideas y a veces también entusiasta. La guerra está por atrás de él y también por delante.

Quizás para el lector inquieto le recuerde algo de la película de Woody Allen “Medianoche en París” donde mágicamente aparece ese París de los veinte y sus protagonistas. Quizás el lector también recuerde otros hechos y la idea tome otra dimensión.

Hay que aguardar, pero Mariel Hadley Hemingway (Hadley: Nombre de su abuela, primera esposa del escritor) no se halla al azar en este proyecto.

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Falleció RAUL VILLAREAL, Director Ejecutivo de Florida Hemingway Society.

foto2A la distancia y aún sin conocerlo personalmente fue muy difícil absorber la noticia.

Un correo de Rebecca Johnston, co-vicepresidenta de Florida Hemingway Society, me puso en conocimiento del fallecimiento de Raúl Villareal, Director Ejecutivo de la sociedad hemingwayana fundada hace menos de un año.

Raúl, me permito llamarlo así por afecto, sufrió un ataque cardíaco irreversible, en su hogar mientras estaba acompañado por su esposa. Fue el 18 de julio pasado. ¡Dos días después de su cumpleaños número 55! Tres días antes del cumpleaños de la persona-personaje a quien Raúl le dedicara tanto esfuerzo afectivo, académico y artístico como fue para el Ernest Hemingway. Hacía también menos de un mes que, con la generosidad que lo caracterizaba, me había brindado la posibilidad de una entrevista en la que no escatimó responder ninguna pregunta y cuyas respuestas encerraban proyectos e ideas renovadoras del ambiente hemingwayano. Cerró la entrevista con una anécdota que lo mostraba como era.

Aunque hablé de él en dos notas, quiero recordar como un pantallazo y a modo de homenaje, solo unas palabras acerca de este artista nacido en Cuba.

Raúl nació el 16 de julio de 1964, en San Francisco de Paula, distante unos 15 kilómetros aproximadamente de la capital de la República de Cuba, La Habana. Sus padres, René y Elpidia vivían allí y allí nacieron y cuidaron de sus hijos e hijas. Es allí donde René y Hemingway se encontraron cuando este conoció el lugar y lo que sería su residencia: Finca Vigía.

Los Villareal emigraron primero a Madrid y luego a Nueva York. Hubo retornos a Cuba pero solo por un tiempo de visita a la tierra natal y encuentros con familiares, amigos y los recuerdos que perduraron y luego se hicieron libro.

Raúl siempre fue un hombre de las artes plásticas. Las estudió en Nueva York y luego fue docente de ellas. Raúl fue un artista y un hombre sensible a su tiempo con una intensa vida de estudio, trabajo e innovación en las disciplinas que cultivó. En su trabajo se combinó marcadamente sus experiencias de vida y sus conocimientos de pintura, fotografía y por supuesto del cine y la literatura.

Fue el socio ideal para su padre en el proyecto del libro sobre Hemingway. Pero a la vez ese proyecto lo conectó fuertemente con Hemingway, con su patria cubana y más lejos todavía con aquella Finca Vigía de su infancia y de su niñez.

En mi aproximación a su trayectoria y personalidad pude saber que Raúl era un epicúreo en sus gustos personales. Gustaba del champagne y le atraían los vinos de la zona de Sancerre, a la orilla del Loira. Pero atención. Como buen cubano de origen, gustaba del ron nacido en su patria y habanos nacidos en Vuelta Abajo esa zona que es la única que permite llamarse habano a un cigarro torcido en ella. No es poca cosa todo ello en un artista cabal como Raúl.

Hay mucho para relatar acerca de Raúl Villareal pero quiero detenerme aquí y no despedirme de él, sino expresar el valor de su presencia espiritual en todo el trabajo, en todo el afecto y toda la sabiduría que brindó al desarrollar sus obras sobre Hemingway sin dejar de lado su propia concepción estética en sus labores personales en otras actividades. Nos vamos a encontrar con el espíritu de Raúl en muchas tareas relacionadas al arte y también en el mundo hemingwayano. Es su legado y es el sello indeleble de su presencia entre nosotros.

Mis respetos y condolencias a Rita, su esposa y a sus hermanos René, Fanny y Martha, como asimismo los hago extensivos a todos y cada uno de los integrantes de Florida Hemingway Society y a los miembros del Santa Fe College.

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Nuevo libro sobre la vida de Hemingway en Cuba

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He aquí la portada de un nuevo libro sobre Hemingway. Con sesgo biográfico el volumen hizo su aparición hace un par de meses y fue presentado en el 17mo. Coloquio Internacional sobre el escritor, celebrado en junio en La Habana, Cuba, reunión académica sobre la que informamos en este blog.

Merece como todo libro más de una lectura y es posible que tras su estela aparezcan comentarios desde distintos ángulos de la crítica y de la investigación.

Se trata de “Ernesto, The untold story of Hemingway in revolutionary Cuba” (Ernesto, la historia jamas contada de Hemingway en la cuba revolucionaria). Escrito por Andrew Feldman y editado por Melville House hizo su aparición con sus 512 páginas el 28 de mayo de este año en Estados Unidos.

El autor es el primer académico norteamericano a quien se le permitió trabajar en la residencia de Hemingway en Finca Vigía, en Cuba. Por dos años vivió en la isla y accedió a archivos del museo. Feldman ha sido profesor en las universidades de Tulane, Dillard y Maryland.  Vive en Nueva Orleans, Estado de Luisiana, con su esposa Yelani Reyes  León que es profesora de español.

La obra concentra un denso material producto de dos años de trabajo in situ y una decena en elaboración. Allí aparecen temas como Hemingway y las tensiones políticas entre Estados Unidos y Cuba; El torneo Hemingway de pesca del marlín. La publicación Paris Review extrajo del volumen una foto y textos hace poco tiempo1; La amistad y conocimiento de Hemingway con Enrique Serpa, periodista y escritor cubano y la influencia de este en obras del escritor norteamericano. Feldman ya anticipó este tema en un artículo de 2013 en The Hemingway Review2; La relación amorosa de Hemingway con Leopoldina Rodríguez y el testimonio de una sobrina de esta, que se desempeña como periodista cultural en Cuba. Esta cuestión también fue motivo de un artículo del autor en 2011 en la revista académica ya citada3. Pero, sin ninguna duda, en donde hay mayor aquiescencia es por el afecto al pueblo cubano y a la geografía de este sitio con toda su belleza y atractivos experimentados y expresados por Hemingway en más de una ocasión.

El caso de Serpa aparece como interesante. De la nutrida biblioteca de Finca Vigía (más de 8000 volúmenes) el investigador toma los libros de Serpa (1900-1968) y ve en ellos correlatividades existentes con argumentos de Hemingway. Es más, luego se propone llevar una de las obras, ‘Contrabando’, la mayor del escritor cubano, para que sea traducida al inglés y publicada en Estados Unidos. Coincide en tal sentido, el hallazgo de una carta de Martha Gellhorn (tercera esposa de Hemingway) al editor Max Perkins “presentando” a Serpa.

El semidiós o el casi mítico Ernest Miller Hemingway está otra vez en boca de no pocos. Lean o no lean el libro se enteran por comentarios, por artículos o vaya a saber por quién y cómo, que este señor se halla presente para decir que existió, escribió y se fue dejando una gran estela de seguidores y no seguidores. Y hoy, de nuevo, convoca a unos y provoca a otros. Claro, como corresponde a una leyenda.

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1 Feldman, Andrew: The Hemingway Marlin Fish Tournament. Paris Review. June 18, 2019.

2 Feldman, Andrew: Ernest Hemingway and Enrique Serpa: A Propitius Friendship. The Hemingway Review. Spring 2013. Vol.32 N° 2. Pp 58-76

3 Feldman, Andrew: Leopoldina Rodríguez: Hemingway’s Cuban Lover? The Hemingway Review. Fall 2011. Vol. 31, N° 1.pp. 62-78.

The Hemingway Review Primavera 2019

foto1 (2)Dos veces al año hace su aparición el volumen titulado The Hemingway Review publicación académica de The Ernest Hemingway Foundation and Society. Correponde ahora al Volumen 38, No 2 del período Primavera 2019(Spring 2019). Contiene artículos, notas y revisiones en sus casi 130 páginas.

Como ya dijéramos al revisar el número de otoño, se trata de una revista académica lo cual no quita que para los interesados en la vida y obra del escritor brinde información adicional de gran valor como fuente de alta confiabilidad.

En esta nota se reproducen la tapa y el índice del volumen en cuestión. Tal reproducción cuenta con la autorización de la Editora de The Hemingway Review.

La tapa está referida al artículo  titulado “Reading the paper: A bibliographic approach to Hemingway’s in our time” (leyendo el documento: un enfoque bibliográfico de in our time de Hemingway.) producido por Michael Thurston del Smith College. En efecto en ella se reproduce la tapa de “in our time”, editado por Three Mountains Press en 1924. En el artículo el autor también reproduce otra tapa de la misma obra primeriza de Hemingway. En esta ocasión se trata de la cubierta con iniciales en mayúscula,  abiertamente diferente a la anterior. “In Our Time” de 1925 fue editada por Boni & Liveright.  Ambas versiones pertenecen a The Mortimer Rare Book Collection del Smith College Northampton, MA.  El autor habla de los “efectos hermenéuticos” y tras ellos los “efectos posicionales”. A pocos años del centenario de la aparición de esta obra de Hemingway la mirada del autor recupera diversos aspectos relacionados con esta publicación.

Recordemos al lector de habla hispana, que “In our time” fue traducido al español y publicado por  Lumen de Penguin Random House Grupo Editorial S.A. de Buenos Aires con un atinado Prólogo del escritor argentino Ricardo Piglia(1947-2017). Véase la nota en este blog en Abril de 2018.

El Índice que aquí se brinda contiene artículos, notas breves y revisiones de publicaciones vinculadas a Hemingway. Con solo carácter de ejemplo puede citarse de las Notas como una carta complica el final del relato “La vida breve y feliz de Francis Macomber”. Otro ejemplo, pero de las Revisiones en este caso, trata del libro aparecido en Italia sobre Hemingway y Adriana Ivancich. En ninguno de los dos casos adelantamos el contenido del texto para dejar al lector la posibilidad de leer estos y otros artículos de este volumen. Resulta gratificante rescatar las observaciones de los académicos en la vida y obra de Ernest Hemingway.

fotoEl lector interesado puede contactar el sitio oficial de la institución www.hemingwaysociety.org.

Asimismo se sugiere para los motivados en leer acerca de Hemingway o profundizar conocimientos acerca de su vida, su contexto y su obra que resulta ventajoso contactar directamente con thehemingwayreview@gmail.com

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 PD: El autor agradece a la Editora de The Hemingway Review Prof. Dra Suzanne del Gizzo, la autorización para reproducir en este artículo la tapa y el índice del volumen que se comenta.

 

Entrevista a RAUL VILLAREAL DIRECTOR EJECUTIVO DE FLORIDA HEMINGWAY SOCIETY

Raúl Villareal, Director Ejecutivo de Florida Hemingway Society

Raúl Villareal, Director Ejecutivo de Florida Hemingway Society

Raúl Villareal es el flamante primer Director Ejecutivo de Florida Hemingway Society (Sociedad Hemingway de Florida) organización académica creada en la ciudad de Gainesville en el Estado de Florida para promover , incentivar y conocer la vida y obra del escritor norteamericano Premio Nobel de Literatura 1954, Ernest Miller Hemingway. Del acto fundacional en el Santa Fe College, de los miembros directivos de la Sociedad y otros detalles los dimos a conocer en este blog en una nota publicada días atrás.

Ahora, en la presente, vamos a tratar directamente aspectos que ya están en la historia personal de Hemingway.  Nuestro protagonista es precisamente Raúl Villareal.

Una Historia de Vida y de Afecto

Hay que hacer un poco de historia y explicitar para el lector no informado el porqué de Hemingway y Villareal.

Para ello hay que retrotraerse al final de los años 30 y saber que un niño llamado René Villareal fue elegido para trabajar en la casa del señor Ernest Hemingway en la llamada Finca La Vigía en San Francisco de Paula en el municipio San Miguel del Padrón en la provincia de La Habana, Cuba. La bella Habana, capital de la República de Cuba, dista entre 10 y 15 kilómetros, según el camino que se escoja para ir o volver de la Finca.

Al escritor le gustó el lugar y alquiló la propiedad. Más tarde la compraría. Luego, por 21 años sería su “lugar en el mundo”.

Era impensable e impredecible decir que ese niño cubano se trasformaría con el tiempo y por su permanente dedicación al trabajo, en una persona de confianza indispensable para el escritor

Se puede decir de “confianza” porque Hemingway le brindaría la posibilidad por 20 años de administrar la finca en los detalles más personales al gusto del escritor que además eran muy particulares. Ese niño, luego joven y más tarde adulto, pudo “discutir” con el “Viejo” aspectos y opiniones sobre el mantenimiento de distintos sectores de la propiedad que no era pequeña.

Es así como se creó una dependencia beneficiosa para ambos pues se formó como una sociedad en la que no hacía falta hablar ni discutir mucho porque existía un mutuo acuerdo en directivas y acciones que con el tiempo ya no necesitaron ser explicitadas.

Las ausencias de Hemingway, que no eran pocas y eran frecuentes, estaban marcadas por la rigurosidad de René, que había adquirido o había asimilado para si con el tiempo, una severidad y disciplina en su trabajo muy parecida a la del dueño de casa en su tarea que era escribir. Es por ello la relación fuerte entre ambos donde el acento del afecto primó a través de los años y permitió compartir una vida rodeada de amigos, familiares, jóvenes e incluso niños.

René Villareal  conoció a Hemingway en 1939 cuando este fue por primera vez a reconocer la propiedad que sería su hogar por más de 20 años. La amistad y confraternidad de ambos fue, desde esa fecha hasta 1960, la última vez que ambos  hombres se encontraron en la Finca.

René  y esto es apreciación personal, influenciado también por el contacto con una fuerte personalidad como la del escritor, empezó tomando algunas notas de sus vivencias en la Finca por un lado y por otro las marcadas vivencias y experiencias con el ya llamado “Papá”, uno de los dos motes que marcaron a Hemingway.

Estas memorias comenzaron en los 60, signadas sin duda por la desaparición física de “Papá” (en 1961). Hoy me pregunto ¿Qué hubiera pasado si “Papá” hubiese intervenido en su facturación? Es para no imaginar demasiado si se considera que René Villareal merece con mucho el mote de “El hijo cubano de Hemingway”. Este sobrenombre no quedaría allí, no se perdería, quedaría para la historia, si pero no solo para la de René sino también para la de Raúl su hijo y sin ninguna duda para la del propio Hemingway pues a través de los Villareal se lograría  un testimonio que afirma los aspectos humanos más genuinos de este gran escritor.

René tuvo 5 hijos. De ellos, Raúl, nació el 16 de julio de 1964. Es decir, Raúl no conoció al escritor quien puso fin a su vida en 1961 muy lejos de allí, en Ketchum, un pueblo en el estado de Idaho en Estados Unidos.

Años después René y su familia dejaron Cuba. Mary Welsh la viuda de Hemingway los llevó primero a Madrid en 1972 y luego a Nueva York en 1974.

René nunca dejó de lado la idea de sus memorias. Era como si el mismo “Viejo” se lo requiriera. Escuchó demasiado de quienes hablaban del escritor sin conocerlo. Lo hacían con torpeza y distorsiones buscadas a propósito acerca del Hemingway que él conoció de primera mano.

René había dejado apuntes y fotos en Cuba. Quería rescatarlos para armar con ellos sus recuerdos que al fin y al cabo eran los recuerdos con “Papá”, de aquellos años mozos, jóvenes y felices conllevando ello también un acto de justicia hacia el verdadero Hemingway.

El regresa en  1996 a Cuba para buscar y recuperar sus notas y las fotos. Pero las notas no están. Han desaparecido. De las fotos solo rescata unas pocas. Allí se da cuenta que solo su memoria podrá recuperar hechos, anécdotas e historias. También presume que quizás podrá recuperar algunas. La totalidad o por lo menos aquellas apuntadas en un papel y que ahora no se hallan físicamente quizás sean inalcanzables.

En esta lucha mano a mano con la memoria, con los recuerdos e incluso con los fantasmas del pasado, aparece Raúl para brindar un apoyo fundamental. Entonces se forma una nueva sociedad. Esta vez es entre René el padre y Raúl el hijo. Raúl es artista plástico y por lo tanto tiene una sensibilidad afín a la expresión por lo que es particularmente útil a René para este caso en especial. La decisión está tomada, René relatará a Raúl anécdotas, recuerdos, historias, el devenir del tiempo con aquel Hemingway de hace 20 años y luego el Hemingway con el transcurso del tiempo. Allí aparecen los esbozos de ese escritor a través del relato de René y los ahora apuntes de Raúl quien va compilando poco a poco, sesión por sesión, lo que su padre dice pero a la vez va incorporando cada vez más, día a día, a su patrimonio personal a ese señor llamado Ernest Hemingway.

El trabajo de esta sociedad dio sus frutos. Pues a la frustración de 1996, una docena de años más tarde, esto es 2009, se publica un libro que contiene las memorias de René

recopiladas en un incansable trabajo de su hijo Raúl. Así aparece “Hemingway’s Cuban Son” (El hijo cubano de Hemingway) editado por Kent State University Press. No concluye allí la historia. Hay que agregar que el mismo año y en la categoría Memoria, el libro es nominado como Finalista del prestigioso premio Independent Book Award de Estados Unidos.

Hasta aquí este relato que muestra como los Villareal amaron, entendieron y comprendieron a Ernest Hemingway. Todo un mensaje. Por eso René fue el único que podía entrar al lugar mientras “Papá” trabajaba. ¡Qué signo para toda una época!

Entrevista a Raúl Villareal

Generosamente Raúl Villareal accedió a responder algunas preguntas. He aquí una entrevista para este sitio dedicado a Hemingway.

-1-Usted tiene una comunicación familiar  con Hemingway a través de  su padre y hoy Usted es el Director Ejecutivo de  Florida Hemingway Society, ¿Cómo ha vivido a través de tantos años esta afinidad con ese gran escritor?

Villareal:

Yo nací en San Francisco de Paula, La Habana, Cuba en julio 16, 1964, tres años después de la muerte de Hemingway. Crecí escuchando cuentos y anécdotas sobre el escritor.  No solo mi padre contaba los cuentos,  pero también vecinos que conocieron a Papa, y así era como le llamaban cariñosamente.  En mi casa había fotografías de Papa en las paredes y libros que él le regaló a mi padre. Cuando muy niño pensé que quizás era un abuelo que nunca conocí. Cuando niño también pasé mucho tiempo en la Finca Vigía cuando era museo y mi padre trabajó en ella.  Me encantaba el lugar, pues sentía una gran energía en la propiedad.  Ahora me doy cuenta que era una energía muy creativa. Fue en el 1996 cuando de verdad empecé a estudiar más la vida y la obra de Hemingway.  Ese mismo año también empecé a entrevistar a mi padre sobre Hemingway.  Mi padre lo conoció por 20 años y trabajó como mayordomo desde el 1946 hasta su muerte en el 1961.

Hemingway y su obra forman gran parte de la familia Villarreal. Pues fue la viuda Mary Welsh Hemingway quien nos lleva a Madrid, España en el 1972 y después a Nueva York en el 1974. 

-2-¿Puede Usted brindar detalles de la historia, como se genera la idea de esta institución que recuerda y en buena manera homenajea a este escritor y periodista norteamericano?

Vilarreal:

La decisión se tomó en el 2018 de formar la Florida Hemingway Society. Pues se nos hizo muy interesante que existen otras sociedades en otros estados del país y alrededor del mundo y no había una en la Florida.  Hemingway vivió en Cayo Hueso por unos años y viajó por la Florida.  Santa Fe College, la institución donde trabajo tiene mucha afinidad con Hemingway. En cuanto se mencionó el interés de formar esta sociedad tuvimos mucho interés de otros académicos y aficionados del escritor que residen en este estado.  Yo había organizado una conferencia de Hemingway aquí en Santa Fe College en julio del 2017 y creo que eso tuvo mucho que ver con la decisión de crear la sociedad de la Florida y también de darme el puesto de Director Ejecutivo.

-3-¿Considera Usted que esta Sociedad puede ser un centro de difusión del estilo, la dinámica y los secretos de la literatura de Ernest Miller Hemingway en América Latina y el Caribe?

Villareal:

Yo creo que sí, pues nuestra sociedad tiene mucho interés sobre la vida y la obra de Hemingway en la Florida y Cuba y sus intereses en América  Latina.  En estos momentos muchos académicos están estudiando la obra de Hemingway con una perspectiva diferente. No la del escritor norte americano viviendo y escribiendo en un país extranjero, sino de un escritor que se interesó mucho en la cultura y vida de Cuba y pudo apreciar y estudiar esa cultura desde adentro como un cubano sato.

-4-Este es un año especial para Cuba. Festeja los 500 años de la fundación de La Habana y en ese ambiente se halla el espíritu de un señor que dijo ser un “cubano sato” y vivió 2 décadas en Finca Vigía, ¿Prevé algún acto que describa a este Hemingway habanero que va por ejemplo desde el hotel “Ambos Mundos” hasta Finca Vigía pasando por El Floridita y la Bodeguita del medio?

Villareal:

En mi opinión La Finca Vigía fue el paraíso cubano de Hemingway.  En la finca es donde el encontró esa tranquilidad que todo creativo necesita para poder trabajar en paz.  La Habana le ofrecía sus distracciones cuando él las necesitaba, pero el Pilar, la Finca, sus gatos, sus perros y los empleados que eran su “familia cubana” lo hicieron feliz. Hemingway viajó a otros países y regresaba a su paraíso cubano donde pudo trabajar por muchos años por la mañana con tranquilidad.

-5-Hay también un canario- cubano, don Gregorio Fuentes que estuvo muy cerca de este maestro de la escritura pero también de La Habana, del mar y todos los componentes que se hallan en Hemingway. ¿Qué recuerdo puntual lo relaciona a esta persona?

Villareal:

Una de mis memorias favoritas fue un día que yo era muy chico y mi padre me llevó a la Finca para el almuerzo. Mi cumpleaños el 16 de julio había pasado unos días antes.  Mi padre todavía trabajaba en el museo, y yo era tan chico que no había empezado la escuela todavía. Pero ese día se me quedó grabado en la memoria por muchas razones.  Presente esta Gregorio Fuentes y Pichilio (Jose Herrera), el que cuidaba las vacas, tenía gallos de pelea y hacía varios trabajos en la Finca. Mi padre, Pichilo y Gregorio prepararon una mesa cerca de la piscina, y se sirvió el almuerzo. Gregorio había cocinado un tiburón que el había pescado y también arroz blando. Había tomates y lechuga y los hombres bebían un líquido rosadito que se podía ver que estaba frío. Yo le pregunte a mi padre si podía probar y el me dio un poco en una tacita pequeña de metal. Gregorio me preguntó si me gustaba el tiburón y yo le dije que si aunque yo nunca había probado tiburón. Me acuerdo que también fue una de las primeras veces que comí con tenedor.  Yo probé el líquido rosadito y frio y me ardió la lengua un poco, pero me gustó.  En un momento los tres hombres alzaron sus copas y dijeron “Por Papa.”


Comentario final

Por lo expuesto y para concluir esta nota corresponde expresar:

-1- El agradecimiento a Raúl Villareal no solo por la gentileza de responder las preguntas formuladas sino también por la espontaneidad y sencillez de las respuestas. También por la vitalidad que conserva  de los recuerdos.

-2-Está claro el rol de René Villareal en la vida de Hemingway y viceversa. Aparece una imagen de la familia Villareal como parte de la vida familiar y afectiva del escritor y su ‘lugar en el mundo’ como fue Finca Vigía. Ello mismo implica un fenómeno revelador de las facetas que se ocultaron de Hemingway ya por ignorancia cuando no por denigración de su vida cotidiana más allá y más acá de su universo literario.

-3-Hay dos cuestiones  que me identifican personalmente con René Villareal: La primera su aseveración acerca de los permanente gestos humanos y generosos del escritor así como su disciplina en el trabajo diario. Esto lo supe en Nueva York en 1961 a través de los cubanos que conocí allí. Y los segundo y más doloroso es la pérdida de sus notas y fotos situación que yo también viví y de la cual no es fácil recuperarse. En los más simples papeles con sus anotaciones están las huellas de una forma de la memoria. No son solo palabras. Hay afectos y sentimientos, que allí se hallan ocultos. Por lo tanto su falta, repito, es una pérdida significativa sobre todo cuando el contenido resume hechos irrepetibles, personas o personajes que ya no están, testimonios irrecuperables y la certeza del medio y circunstancias históricas en que los hechos se desarrollaron.

-4-En esta entrevista Villareal describe ese mundo de su familia y el escritor. Aporta información importante más allá que yo me permita citar y recomendar la lectura de la entrevista a padre e hijo- René y Raúl- efectuada por Grace Piney para Martinoticias en 2015 y la más reciente y bien enfocada en la mirada desde el arte, efectuada por Gantt Meredith en 2018 para la página de Florida Hemingway Society que se concentra desde la perspectiva plástica como una herramienta de comunicación del artista.

-5- Por último hay que rescatar la fortaleza y la vigencia digna. así como el trabajo encomiable en la tarea realizada por los Villareal. También hay que decir que la tradición, el afecto, la admiración y el seguimiento académico para Ernest Miller Hemingway está presente y se manifiesta de una u otra manera en un contexto cada vez más amplio para su valoración y su respeto.

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Posdata:
La foto del Profesor Raúl Villareal ha sido gentilmente cedida y con autorización para su reproducción en este blog por Florida Hemingway Society. Por lo tanto va mi agradecimiento a las autoridades de la Sociedad, a Raúl Villareal y a Rebecca Johnston por su gestión para que esta nota fuera posible.

17mo Coloquio Internacional Ernest Hemingway La Habana, Cuba

El 17mo Coloquio Internacional Ernest Hemingway está a punto de comenzar en su habitual sede que es la ciudad de La Habana, capital de la República de Cuba. Desde el 20 al 23 de este mes y organizado por el Museo Finca Vigía en coordinación con el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de la República de Cuba, esta será la presentación académica

de la Florida Hemingway Society que patrocinará la exposición de varios paneles. Por lo tanto, miembros de esta organización viajarán a Cuba para participar de estas actividades que incluirán un fuerte acento en la conexión existente entre Florida y Cuba.

Este año en el 17mo Coloquio se conmemora el 75° aniversario de la primera publicación de “Fiesta” y el 70° aniversario de la publicación de “Adiós a las armas”. Sin duda que ambos aniversarios merecerán los comentarios  y acotaciones de los investigadores, historiadores y académicos en general que asistan a este encuentro bianual.

Como lo informáramos en marzo de este año, los grandes  temas de este Coloquio son:

  •  Ernest Hemingway: Un ciudadano del mundo.
  •  Ernest Hemingway como tema de estudio en las Universidades de todo el mundo
  •  Trabajos relacionados con su vida y su obra
  •  Colecciones, Fundaciones, Asociaciones, Proyectos y Museos Ernest Hemingway en el mundo.

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